22 de abril de 2009

En los mapas.

Te busco en los mapas de nuestros caminos, abro mi libro y busco el pueblo donde ahora estás. Pinto un círculo alrededor de su nombre y mi mirada se desliza por sus líneas azules que simulan ríos, por sus montes y por sus carreteras. Me meto en el mapa y veo las montañas que tú puedes estar viendo, huelo los pinos que cubren sus laderas y, de noche, oigo al viento jugar entre sus ramas y me iluminan las estrellas que brillan en tu cielo.

Te busco en el mapa de mi corazón. Busco tu recorrido por él, trazo con un lápiz un camino, el que tú has seguido desde que entraste en él hasta que te situaste en su centro. Me meto en este mapa lleno de ríos de emociones, de montañas con sus faldas llenas de sueños... Y ahí estás tú, en el centro, en el norte, en el sur...El mapa de mi corazón tiene tu nombre por todos los sitios... Y es que tú lo ocupas por entero, tú estas en cada rincón de él. Busco en el mapa de mi cuerpo las huellas que dejaste. Está lleno de besos y caricias.

Un río corre de norte a sur, un río que trazó tu boca y que abrió un cauce que recorro con las yemas de mis dedos y los ojos cerrados. No hay nombres de montes, ni de lagos, ni de ciudades... Es un mapa mudo, un mapa que está esperando a que tú lo vuelvas a llenar de líneas y de colores, con tus labios, con tu lengua, con tus manos...


El viejo farero.

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