22 de abril de 2009

Es para ti.

Bajé a la playa a esa hora en la que aun no es de día aunque ya no es de noche, en esa porción mínima y sosegada de tiempo en la que los minutos son como un corazón perdido entre dos amores, uno llamado noche, otro llamado día.

Jugaban las olas con ella, una la traía a la playa y la siguiente se la llevaba de nuevo al mar. Me gusta pasear por la arena y buscar cosas que la mar trae a esta playa, trozos de maderas, restos de redes rotas, ramas que Dios sabrá cuando y donde cayeron al mar... por ello, cuando la ví, me acerqué a ella y espere mi turno entre ola y ola para recogerla. Es una botella de vidrio verde a la que se le han pegado lapas y algas. He buscado una etiqueta, pero si algún día la tuvo, la mar se la quedó a modo de factura por traerla a esta playa. No sé de donde viene, pero lleva mucho tiempo navegando.

Me he sentado en una roca, frente al mar, como tantas veces. Viene la botella cerrada y dentro trae un papel. la miro y sonrío, ¡Una botella con un mensaje! Se resiste a ser abierta, a entregarme su secreto, como si pensase que el destinatario del mismo no soy yo. ¿ Y si lo fuese? Y me empeño, y lo intento una y otra vez, y al final la pobre botella, cansada de navegar, se rinde, y de su vientre saco una bandera blanca de paz por un lado, llena de letras negras por el otro.

Está escrito a mano, y comienza con unas letras mayores que el resto, unas palabras que hacen las veces de título. Son sólo tres: ES PARA TI.

Leo despacio, hago de la lectura un paseo donde cada coma es una pequeña parada para tomar aire, donde cada punto es una piedra donde detenerse y asimilar el camino recorrido.
He regresado al faro y he copiado en otro papel lo que dice el que me ha traido la botella:

"ES PARA TI... Que te has acercado a la orilla del mar, que te has atrevido a coger esta botella. Es para ti, que a pesar de su aspecto la has acariciado con tus manos, para ti que has tenido la voluntad de abrirla, de leerme... Es para ti, que me estás dedicando unos minutos de tu vida, para ti, que has dejado por unos instantes tus problemas, tus preocupaciones, y estás llenando ese hueco con mis letras... Es para ti que, sin saber quien soy, me estás leyendo ahora.

Es para ti, porque al leerme estás estableciendo un lazo invisible entre tú y yo, para ti que ahora compartes mis palabras, que ahora tienes ante tus ojos lo que yo tuve al escribirlo."

He metido el papel en la botella y la he dejado de nuevo en su mar, para que llegue a otros, para que otro corazón participe de lo mismo que yo. La he dejado en este mar, aqui, para que tu lo leas como como lo estás leyendo, y es que... es para ti.


El viejo farero.

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