22 de abril de 2009

¿Qué puedo decirte a ti?

De repente, sin previo aviso, se hizo de noche. Me cogió la oscuridad a mitad de camino, entre el pueblo y el faro, me sentí perdido, solo, abandonado, con miedo de regresar, con pánico por seguir adelante.

Era fría la noche, no llovía, pero la humedad calaba hasta mi alma, hasta este alma siempre dolorida, siempre dañada. No veía el faro, no tenía referencia alguna, y el pueblo se había quedado detrás de un recodo imposible de desandar.

He sentido unos pasos primero, unas palabras después. Una manta hecha de cariño se ha apoyado en mis hombros y ha cubierto mi espalda y ha dado calor a mi alma. Ellos no lo saben, tú si. He renacido, me has devuelto la vida, me has devuelto las ganas de encender de nuevo este viejo faro. Tú, para estar conmigo, no tienes que venir, ya estás, siempre has estado.
A todos os digo que, si quereis, seguimos. A ti... ¿qué puedo decirte a ti?.

No hay comentarios: