28 de enero de 2010

Lugares del mundo.7.


La amiga Sweet nos envía esta fotografía y nos cuenta:

"He tardado un poco en decidirme que lugar mostrarte. Soy ciudadana del mundo, no me siento enraizada en ningún lugar, las circunstancias han hecho que viva aquí... y allá... pero en cualquier caso: Castilla. Y de Castilla... castillos.

He tenido que pensar que lugar enviarte y seguramente tú ya lo hayas visto. No cero que tengas esta vista. El lugar: Peñafiel (Valladolid).

Mi recomendación, que nadie deje de visitar ente hermoso castillo y si es posible, con una buena compañía, después de una íntima cena en la que no falte el Ribera del Duero."


Gracias Sweet por el regalo, habrá que seguir tu consejo, suena interesante.



Si te gusta tu ciudad y quieres que los demás conozcamos algo de ella envía una fotografía ( y un comentario si lo deseas) al correo del faro y será publicada; todos te lo agradeceremos.

elfaro2010@hotmail.es





5 comentarios:

YoSusan dijo...

Un enclave precioso, y una fotografía que nos deja ver la belleza de las grandes obras que perduran.
Habrá que tomar nota de lo de la buena compañía y un Ribera del Duero.

Un saludo

Sakkarah dijo...

Me parece muy interesante esto de las fotos de los lugares a los que pertenecemos.

El castillo es una maravilla, pero es que en Valladolid hay muchas cosas dignas de ver.

Un beso muy grande.

Mar dijo...

Es preciosa la fotografia, a ver con un poco de suerte si este año puedo ir.

Besitosssssssssss

osane dijo...

Que bonitas son las tierras de Castilla y cuanta historia albergan.
Un beso.

Poema Castilla de Manuel Machado

El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos,
?polvo, sudor y hierro? el Cid cabalga.

Cerrado está el mesón a piedra y lodo…
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas, el postigo
va a ceder… ¡Quema el sol, el aire abrasa!

A los terribles golpes,
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde… Hay una niña
muy débil y muy blanca,
en el umbral. Es toda
ojos azules; y en los ojos, lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.

«¡Buen Cid! Pasad… El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja…
Idos. El Cielo os colme de venturas…
En nuestro mal, ioh Cid!, no ganáis nada».

Calla la niña y llora sin gemido…
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: «¡En marcha!»

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
?polvo, sudor y hierro?, el Cid cabalga.

Allende dijo...

Osane. Me ha gustado muchísimo el poema q has elegido de Machado, para hacer compaña al majestuoso castillo de la foto. Castilla y Machado, siempre presentes.