9 de enero de 2010

Para ti, Conchi.


No encontrando motivo alguno he pensado que tal vez haya sido cosa de la edad, o de la cantidad de años que llevan repartiendo regalos, o un fallo, un despiste de sus ayudantes, o tal vez que sus camellos, acostumbrados al calor del desierto, sintieron frío en la noche castellana de enero y no pararon en alguna casa.

Ahora, en la soledad del faro, ordenando cosas, veo que no soy el único que sufre continuos ataques de despistes, que no soy yo solo quien deja las cosas donde no es. Aquí, junto a la chimenea, hay un pequeño saco que nunca antes había visto. Me gana la curiosidad y lo abro lentamente, y miro y veo dentro un montón de besos, unos cuantos abrazos, una comida pendiente, una amistad... ¿Ves? Era imposible, te han dejado algunas cosas... aquí, en el faro.

7 comentarios:

Deseo dijo...

claro

Anónimo dijo...

Toc, toc, toc ¡!!

¿Hay alguien? Parece que no. Seguramente el farero esta paseando sus playas. No me atrevo a recoger nada, mejor le espero en la cocina haciendo un té.

Espero que te guste el té verde, con un poquito de menta. He venido a recoger mis regalos y estoy segura que Sus Majestades tienen buena memoria.. ¿Cómo se te ocurre dudar de ellos?, dejaron los regalos en el lugar exacto desde donde les fueron pedidos. Ellos saben que frecuento mucho este hogar, donde con frecuencia acudo a buscar un poco de ese calor que siempre abunda.

He venido con un pequeño obsequio para ti, te dejo la luna azul. Esa luna azul del día 31 de Diciembre pasado, mágica, imponente, preciosa.

Coge mi abrazo farero. Y un montón de besos.


Conchi

El viejo farero dijo...

Gracias por tu regalo, es realmente bonito. Ummm... ¿podríamos cambiar el te verde por un cafelito con leche?

Sigue visitando este faro, siempre serás bienvenida.

Un beso.

El viejo farero dijo...

DESEO: La verdad es que no entiendo tu comentario, pero te agradezco, igual que cualquiera que lo utilice, el enlace a tu blog. Si no tienes inconveniente lo pondré en mi lista de blogs que frecuento.

Un saludo.

osane dijo...

Pues yo no se a ciencia cierta quien es Conchi pero tengo un pálpito jaja, y es que yo me guío por mi corazón y me da que es una buena amiga que se merece todos los regalos de este mundo y aunque no sea quien yo pienso, seguro que se lo merece también lo que me alegra.

Me he quedado flipada con este escrito, me ha encantado, me ha emocionado. Sigue habiendo magia en la Navidad aunque algunos nos empeñemos en saltárnosla. ¿a qué si?
Un beso a Conchi y a ti Farero.

Anónimo dijo...

Conmovedora historia. Es dificil imaginar que en ciertos momentos ninguna persona se pueda quedar sin un regalo. Ya veo que desde un faro solitario, se tiene el poder de llamar la atención a esos olvidadizos regaladores.
Yo desde otro lugar solitario, desde otra soledad quiero meter en ese saco si me lo permites farero, otro montón de besos, una dosis de cariño, y miles de buenos deseos para que se los hagas llegar.

El viejo farero dijo...

OSANE: En algo si tienes razón: es una buena amiga, y aunque lo de "todos los regalos de este mundo" sea un poco exagerado es cierto que se merece alguna que otra cosilla, como el cariño de sus amigos por ejemplo. Un beso, y posiblemente otro de parte de mi amiga.

ANÓNIMO: Algunas veces somos incapaces de imaginar cosas que suceden en la realidad y otras en cambio imaginamos cosas inmensamente lejanas a ella, supongo que es un defecto de fábrica de los humanos. Cualquier beso, cualquier deseo que venga con buena intención para un amigo/a siempre es bien recibido por mi.