19 de marzo de 2010

Un día más.


Esta noche, en el bar de María, Alejandro, un marinero de mi edad que tiene la cara quemada por el sol y el frío y lleva media vida en el mar ha querido ahogar sus penas con una botella de vino, pero Alejandro, como yo, sabe que el vino no las ahoga ni las mata, simplemente las disfraza y las hace menos duras de mirar y más llevaderas.

A pesar de tenerlas endurecidas por los años de trabajo las manos de Alejandro siempre han sido de seda tratando a sus hijos. Su corazón no, su corazón ha sido siempre de cristal; él ha querido muchas veces mostrar que es tan duro como la piel de sus manos, pero no es verdad: lo tiene de cristal, y hoy la rutina del día se lo ha roto.

Sabe que son inventos, que si se quiere a una persona se la quiere siempre, todos los días. Sabe que el hecho de recibir un regalo un día concreto no significa que ese día te quieran más, pero a Alejandro hoy, sus hijos, sin hacer nada, o tal vez por eso, le han roto el corazón.

Intenta María consolarlo, quitarle importancia al tema, y le cuenta que los chavales son así, olvidadizos, que no tienen esos detalles de generaciones anteriores, que sus hijos lo quieren y él lo sabe... Y Alejandro me mira con una mirada nublada y triste. -Los hijos, farero - Y bebe un sorbo de vino para quitarse el mal sabor de boca que sus palabras le dejan.

Ahora, en la soledad del faro, me vienen a la cabeza las frases de Alejandro, la alegría con la que se levantó pensando que hoy era su día, las prisas con las que volvió a casa con la ilusión de un regalo, las dudas cuando a medida que avanzaba el día era solamente un día más, la pena al caer la noche cuando sus hijos se acordaron de pedirle unos euros para salir con sus amigos y se olvidaron que era el día del padre...

Mañana Alejandro volverá a su rutina de cada día, seguirá siendo marinero, seguirá siendo padre...

5 comentarios:

Galerna dijo...

Asi será siempre Farero, el amor hacia los hijos es como el agua de los rios: va siempre de arriba hacia abajo.
Dale a Alejandro un beso de mi parte ese beso que me gustaría dar a quien ya no puedo.
Mi beso también para tí.

TriniReina dijo...

Si contásemos las bofetadas sin manos que nos dan los hijos...

Cuántos Alejandros surgieron ayer; pero quién sabe, quizás, aún sin regalo, sean más amados que los regalados; la vida tiene estas cosas y, ser detallista no significa tener el corazón más grande.

Abrazos

Ingrid dijo...

Dile al farero ese, que el día del padre aquí en Argentina es el tercer domingo de julio, dile que hay padres que han perdido a sus hijos, otros los han matado, otros ni saben de su existencia.
El día del padre baila, según las leyes del comercio. Un hombre que ahoga sus sentimientos en vino, en vez de decirles a sus hijos: oye: hoy es el día del padre, nada de euros para ustedes, sino para mí, ese hombre quizá tenga sus razones de hacer fondo blanco con una botella.
Lo digo sin conocerlo, pero que no se alborote por los regalos, ningún chaval recuerda fechas.
Un abrazo para ti, para María y para Alejandro.

Deseo dijo...

El dia 19 muy temprano por la mañana mis hijas se presentaron con una bolsa de esas de papel que dan en las tiendas de ropa. Y dentro me traian muy bien envuelto una camiseta oscura con el logotipo de The Who.


No me gusta que me regalen ropa de ninguna clase. Pero este caso fue difernte. Al cabo de Muchos años mi hija ha empezado a conocer a su padre.

El viejo farero dijo...

GALERNA: Sí, supongo que tienes mucha razón en lo que dices. Seguramente esa persona a la que ya no puedes dar un beso se llevó un montón de ellos y todo tu cariño. Y hablando de besos, al amigo Alejandro mejor le doy un abrazo, a ti sí, a ti te doy un beso.

TRINI REINA: En los hijos, como norma, no suele destacar la generosidad precisamente pero bueno, todos hemos sido hijos y supongo que la inmensa mayoría hemos pecado de lo mismo.

Un beso.

INGRID: En todas partes hay dramas con los hijos, aunque es cierto que Argentina tiene una reciente y triste historia referente a ello. Seguro que María y Alejandro se quedan con tu beso lo mismo que me lo quedo yo. Otro para ti desde Andalucía.

DESEO: Me alegro de que empezases así el día y de que con el paso de los años tu hija te vaya conociendo.

Un abrazo.