22 de agosto de 2010

Homenaje a Miguel Hernández.


Hoy es la amiga Allende quien aporta su trabajo en este homenaje a Miguel Hernández. Y digo su trabajo porque no se ha limitado a dejarnos unos versos del poeta, sino que nos cuenta una vivencia. Creo que lo mejor es pasar directamente a sus letras no sin antes darle las gracias por tan especial colaboración. Un beso desde el faro, Allende.

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Farero, ¡Enhorabuena por la iniciativa y puesta en marcha del homenaje a nuestro querido y siempre añorado poeta. Sirva mi granito de arena para unirse al resto y entre todos hacer una montaña. Por darme la oportunidad te doy las gracias.

Miguel Hernández es de los hombres que nunca mueren, porque con su muerte se hizo grande su figura y su obra que ha quedado como uno de los más bellos testamentos poéticos de nuestra reciente historia contemporánea y de la literatura universal.

¡¡¡Desde el recuerdo y la luz, al poeta que desapareció en la oscuridad!!!


Crecí con el nombre de Miguel Hernández flotando por encima de la vieja mesa camilla, en la vieja cocina de la vieja casa, donde, mi padre (republicano y combatiente en la Guerra Civil) se reunía alrededor de ella con sus viejos camaradas, con un vaso de vino entre sus manos, evocaban lo que pudo haber sido y no fue, y brindaban por los que ya no estaban y por los que tardarían mucho tiempo en poder volver.

Durante un tiempo llegué a pensar que era uno de esos tíos lejanos que todos tenemos y casi nunca llegamos a conocer, pero que, un día llamaría a la puerta de la vieja casa y se sentaría en la vieja mesa a conversar bajito. En mi viejo barrio, al igual que en mi vieja cocina, habían temas que se hablaban en "susurros" ¡¡Las paredes oyen, decía mi madre!! Más tarde percibí que el miedo era el alimento de la prudencia.

El tiempo, además de hacerme mayor, me otorgó el privilegio de tener silla propia en la vieja mesa. Allí, entre historias caducadas en el tiempo, poemas y chascarrillos descubrí a Miguel Hernández. De él me fueron contando retazos de su vida, de su obra, y sobre todo de su muerte.

Canción del esposo soldado y Nanas de la cebolla fueron el inicio de la cadena, éstas, me abrieron las puertas al resto de su obra. Después sólo tuve que seguir sus pasos y leer a los poetas que él tanto admiraba. Desde entonces no he dejado de poner eslabones a la cadena.

Mi memoria, a la que tanto le gusta jugar al escondite, ha sido generosa al permitirme conservar a través del tiempo el recuerdo de las emociones que fluyeron en la vieja mesa la primera vez que los viejos camaradas leyeron para mi.

La M-30 (carretera de circunvalación) engulló el viejo barrio y con él la vieja casa; de ella me llevé el espíritu justiciero y solidario de todos ellos, un frasco de cristal lleno de "momentos", la tapadera del cariño ha cuidado que no se diluyeran en el olvido, y la vieja mesa, que, desde su rincón, más silenciosa y vieja que nunca, me recuerda quien soy y de donde vengo.

Cuando nos ronda el gusanillo de la morriña, nos perdemos en el Cancionero y romancero de ausencias y nos echamos un baile con el Vals de los enamorados y unidos hasta siempre, siguiendo las viejas costumbres brindamos por los ausentes.

La vida del poeta se hizo intensa en la mía al cruzarse en mi camino un escribidor de poemas, leedor de poesía y estudioso de Miguel Hernández. La voz del leedor desgranando su obra devolvió la alegría a mi vieja mesa, sobre ella, volvió a flotar su figura, y yo, me quedé pegada a su vida, a su obra y a su muerte como una lapa.

Los muros de la prisión de Alicante fueron testigos mudos de la creación de Cancionero y romancero de ausencias; ésta fue su última obra, a ella vuelvo de nuevo la mirada, y en su honor, tomo prestado el alegato que escribió en contra de la "guerra" y sus devastadores efectos.



Tristes guerras si no es de AMOR la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas si no son las PALABRAS.
Tristes, tristes.
Tristes hombres si no mueren de AMORES.
Tristes, tristes.



Miguel Hernández ¡¡¡PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE!!!



Allende.






3 comentarios:

Susana Terrados Sánchez dijo...

¿Que bonito homenaje el que acaba de hacer Allende! Felicitaciones. Yo poco puedo añadir más que una absoluta admiración por el querido poeta de muchas generaciones. Gracias a cantautores y maestros, he podido crecer leyendo y oyendo su hermosa poesia.
Un brindis por Miguel Hernández y por tí Allende por tu homenaje y por tí Farero por darnos la oportunidad de hacerlo.
Saludos.

osane dijo...

Que buena esta iniciativa tuya y poder disfrutar de descubrimientos sobre Miguel Hernandez como estas letras que dejó la amiga Allende.
Muchas gracias a ambos.
Besos

Común dijo...

Hola!!!!
Qué lindo homenaje, cualquiera se sentiría orgulloso…que pases la mejor de tus semanas.

Un abrazo de oso.