28 de abril de 2010

Plantas nuevas.


Esta mañana, arrancando esas hierbas que nacen y crecen sin ser sembradas en las macetas y que en el fondo siempre están ahí me acordé de María. En verdad no hace falta que arranque hierbas, ni que vea su fotografía para pensar en ella, pero hoy, al ver mis manos llenas de tierra removida su imagen vino, una vez más, sin previo aviso a mi mente y ahí se ha quedado hasta que el sonido del teléfono nos ha asustado a los dos: su imagen ha salido volando como un pájaro que oye un golpe y yo me he enfadado al oir la voz de una persona de otra parte del mundo que pretendía hacerme una oferta para cambiar de compañía y he cortado la llamada esperando que su imagen regresase.

Aquel día María parecía un poco una de esas mujeres que salen en las películas yanquis, con su pantalón vaquero arrodillada en la hierba, con sus guantes llenos de tierra, sus tijeras, su pequeña pala, su rastrillo... A su lado un montón de tierra, otro de plantas arrancadas, de raíces... Me vio acercarme sonriendo y me avisó de que mejor no dijese nada, y cuando me explicó lo que hacía la entendí: -Voy a plantar estas flores, pero antes tengo que quitar las plantas antiguas, enteritas, vaciar la maceta, sacar cada raíz que tenían, las posibles semillas... Esto, farero, es como los amores, para que crezca uno nuevo antes hay que quitar las raíces del anterior, no solamente las hojas y las flores, sino las raices; si no el día menos pensado puede convertirse en una mala hierba que termine ahogando al nuevo.

Vuelvo a mirar mis manos llenas de tierra y las macetas en las que ya no se ven las hierbas que nacen y crecen sin haberlas plantado. Y me enfrasco en más jaleo, y empiezo a sacar toda la tierra de las macetas, a quitar las raices, la semillas que no quiero que sigan creciendo; y María, sonriendo, me mira desde todas partes: desde mis recuerdos, desde mi corazón, desde las plantas que vuelvo a enterrar hasta la mitad en una tierra limpia de malas hierbas...


20 de abril de 2010

¡¡ G R A C I A S !!


El próximo domingo día 25 hará 1 año que este faro abrió sus puertas a todos vosotros, pero su historia viene de antes. Si hoy estáis leyendo esto la culpa la tienen 3 mujeres: la primera mi querida amiga Sakkarah, que hace ya unos años se empeñó en que yo tuviese un blog; creó éste a escondidas mías y una buena noche me entregó las llaves. Es uno de esos regalos a los que les tomas un cariño especial, por el regalo en sí, por la manera en que te lo hacen y sobre todo por la persona que lo realiza.

El faro en aquel entonces era diferente, otra dirección, otros colores, otra decoración... Hasta que otra persona también muy especial, Margot, lo redecoró y le dio otro aire. Así permaneció durante un buen tiempo, hasta que una noche la tercera mujer responsable de todo esto se puso la ropa de faena y tras muchas horas de trabajo transformó el faro de tal manera que parecía un faro nuevo. Esa imagen que MAR_ le dio es prácticamente la misma que tiene hoy en día.

Hace un año MAR_ volvió a ponerse la ropa de trabajo y mudó una a una todas las cosas del faro para cambiarnos de Blogia a Blogger. Ella le dio los colores, la forma, su aspecto, y ella se encargó de que 5 días después el faro abriese sus puertas a todo el mundo.

Desde entonces han pasado muchas cosas, pero el faro sigue adelante gracias a dos cosas: vuestras visitas y el trabajo de mantenimiento que hace MAR_ sin que nadie lo sepa. Si el faro funciona, si tiene este aspecto, si tiene música de fondo... si os gusta, no es obra mía, es de ella.

Gracias a todos los que me habéis leído en este tiempo, a los que habéis dedicado un ratillo a dejar un comentario, y de manera especial gracias a ti, Sakk, por regalarme un faro, y a ti MAR_ por hacer posible que siga siendo asi. Y como todavía queda dentro de mi buena parte del niño que fui os dejo a Mafalda y esta tarta para compartirla.

Un abrazo.


18 de abril de 2010

Algunas veces.


Una vez, hace tiempo, vi la imagen de un paracaidista agarrado a los laterales de la puerta del avión, mirando al vacío que había ante él, incapaz de saltar. Una y otra vez hacía el intento, tomaba impulso, pero sus manos no se soltaban. Yo que nunca me he planteado saltar desde un avión algunas veces me he sentido identificado con aquel hombre cuando tenía ante mi un papel en blanco y en mi mano derecha un bolígrafo. Han cambiado los tiempos y el papel se ha tornado pantalla, con el mismo blanco que aquel, y el bolígrafo se ha convertido en un teclado que me mira impaciente esperando el contacto de las yemas de mis dedos.

Comienzo una frase, algunas veces completo un párrafo, pero lo borro, lo tiro, y comienzo de nuevo una especie de camino sin sentido que a los pocos pasos lo rodean zarzas y alambradas que terminan cercándolo y obligándome a volver sobre mis pasos y emprender uno nuevo que tampoco llega a ningún sitio.

No es que quiera escribir, ni siquiera que desee contar algo, es que lo necesito. Las ideas se ordenan y van saliendo, pero esto no son ideas, mi necesidad es dejar salir sentimientos, y los sentimientos se agolpan y se enredan, y se agarran a mi corazón como aquel hombre lo hacía a la puerta del avión.

Crecen, o a mi se me hace que crecen a medida que no soy capaz de darles salida, y oprimen, y hacen daño. Tal vez sea la edad, o esta primavera con humedades de otoño, pero últimamente me hace daño casi todo. Quiero escribir sobre ti, sobre mis sueños, sobre mis miserias y mis miedos, sobre la soledad que me crea tu ausencia, pero todo se funde y se mezcla. Oir tu voz es una luz que apenas dura unos segundos, porque de inmediato viene la sombra negra de no tenerte, y se funden de nuevo y crean esta tiniebla en la que habito y vivo.

Hay distancias que matan, sueños que parecen castillos de arena hechos en una playa donde un viento inmisericorde va llevándose grano a grano cada torre, cada almena. Y yo, con la pantalla en blanco delante de mi y un teclado bajo mis dedos que me pide caricias recuerdo a un buen amigo que una noche, entre copa y copa de manzanilla, me decía que las cosas son como las personas: para poder vivir con ellas hay que aceptarlas como son. Y otra vez borro lo escrito y hago una bola con el papel que rueda por la habitación y corre escaleras abajo, buscando una salida... como mis sentimientos, como mis angustias, como mis miedos.


16 de abril de 2010

La ruta de los faros. 9ª etapa.


Cuando salimos de Sevilla la principal preocupación de todos era el mal tiempo que estaba haciendo: lluvia, nieve, fuertes vientos... incluso los primeros días del viaje íbamos pendiente casi de continuo de las noticias, pero desde hace un par de jornadas hemos dejado de preocuparnos, al menos de momento. Esta noche, supongo que por el cansancio, hemos dormido divinamente y hoy nos hemos levantado antes de que sonase el despertador y estamos como nuevos, sobre todo después de acompañar el desayuno con el zumo de estas estupendas naranjas que nos regalaron Lourdes, Raul y su hija.

Desde Cadaqués al faro del cabo de Creus hay menos de 10 kilómetros, un paseo, pero cuando llevamos recorridos 2 o 3 nos encontramos con una sorpresa: Una placa prohíbe bajo sanción el paso a las autocaravanas. Evidentemente pasamos de ella y seguimos camino al faro, después de casi 2.500 kilómetros no nos vamos a perder el de Creus. Antes del edificio hay una zona para dejar los coches pero ya puestos llegamos hasta el aparcamiento que hay junto al faro. Una vez pasada la prohibición, si vamos a tener problemas los vamos a tener de todas formas, así que...

Si viendo el faro de Tarifa estábamos en el punto más al sur del viaje viendo éste estamos en el punto más oriental de la ruta.

Este faro de del cabo de Creus es un edificio blanco de una sola planta y torre circular. En el dintel de la puerta hay una lápida conmemorativa que hace alusión a su puesta en funcionamiento: "Reinando Doña Isabel Segunda. Año de 1.853".

Cuando comenzó a funcionar era de luz blanca variada por destellos blancos cada 3 segudnos y tenía un alcance de 15 millas. Estaba provisto de un aparato catadióptrico giratorio y una lámpara de dos mechas que utilizó sucesivamente aceite de oliva, parafina y por último petróleo. En 1.916 se sustituyó por una de incandescencia a vapor de petróleo a presión. Durante la Guerra Civil el faro fue apagado (como la inmensa mayoría de los faros españoles), en este caso por orden de las autoridades militares de Cadaqués en previsión de un posible bombardeo. Una vez pasada la guerra volvió a encenderse con la apariencia de luz fija blanca hasta que en agosto de 1.947 se repara la óptica primitiva recuperando así sus antiguas características. En 1.951 se le instala la actual linterna aeromarítima y se le cambian los destellos añadiéndosele más tarde la sirena y dos grupos electrógenos. Hoy en día lo que fue casa del farero y demás dependencias se ha convertido en tienda y museo.

Aquí se rodó la película La luz del fin del mundo, una adaptación de la obra de Julio Verne El faro del fin del mundo, en la que Fernando Rey hacía una fugaz aparición como torrero, pero el edificio no daba la imagen de un faro de 1.856, por lo que se decidió levantar uno ficticio que fue demolido hace pocos años. En realidad en el libro el faro al que se hace referencia era el de Cabo de Hornos, a miles de kilómetros de Creus.

La linterna del faro está a casi 90 metros sobre el nivel de mar, ofrece 2 destellos cada 10 segundos y su alcance es de 20 millas.

Antes de marcharnos entramos a la tiendo donde mientras compramos unos recuerdos la muchacha que nos atiende nos avisa de los posibles problemas si nos pillan aquí dentro con la autocaravana, pero ya hemos visto otro de los sitios donde se termina el mundo y solamente nos queda salir de la zona y volver a Cadaqués para acercarnos después al último faro del Mediterráneo en esta ruta: Punta s`Arnella, junto a Port de la Selva.

En cuestión de minutos salimos de la "zona prohibida" con una sonrisa y la satisfacción de haber infringido una norma; al fin y al cabo algunas están para eso, y ésta es una de ellas.

El faro de Punta Arnella es una copia del de Cala Nans, pero su estado de abandono es tremendo, una pena. Desde 1.913 funciona como baliza de recalada a El Port, tiene un alcance de 13 millas y da 1 destello cada 5 segundos. Este faro posiblemente sea el menos atractivo de cuantos hemos visto hasta ahora pero el paisaje es bonito y se puede ver toda la costa hasta Francia.

Poco a poco vamos diciendo adiós al Mediterráneo y nos disponemos a hacer el trayecto más largo en un solo día de toda la ruta: 620 kilómetros por el sur de Francia hasta Irún. Parece poco lógico, pero es mejor pasar al otro lado de La Junquera y recorrer el sur francés por su autopista que hacer el camino por este lado de los Pirineos.

Poco antes de la frontera llega al móvil un mensaje de mi amiga Mari Carmen para saber como va el viaje y para decirme que un farero de verdad ha entrado al blog y ha dejado un comentario. Es Mario Sanz, farero de Mesa Roldán al que dejamos una nota en su buzón y del que os comentaré algo al final del viaje.

Después de haber andado por algunas carreteras costeras españolas esta autopista es un paseo. El paisaje va cambiando poco a poco y lo único que permanece de principio a fin son los Pirineos cubiertos de nieve a nuestra izquierda y las envidiables áreas de descanso en la autopista cada 20 o 25 kilómetros.

Es de noche cuando llegamos a Irún. Entramos por la carretera vieja y a penas pasamos el puente sobre el río Bidasoa que hace de frontera entre ambos países vemos a la izquierda un aparcamiento donde hay varias autocaravanas. En la primera rotonda damos la vuelta y aparcamos para hacer noche y no movernos mañana de aquí. Resulta ridículo mirar la otra orilla del río y pensar que esas casas están en otro país, que sus gentes son extranjeros para los de este lado del río, que tienen otra lengua, otras leyes...

Poco antes de entrar a España hemos hecho los 3.000 kilómetros de ruta, la mitad más o menos del total, hoy han sido casi 700. Hemos salido a dar un paseo para estirar las piernas y solamente vemos franceses comprando bebidas alcohólicas, supongo que el precio es bien diferente al de la otra orilla. Hemos llamado a casa para tranquilizarles pero siguen preocupados por el tiempo que nos pueda hacer. Lucía se queda viendo la tele y yo duermo como un bebé a los pocos minutos de entrar en la cama.


14 de abril de 2010

Alfonsina Storni. (Allende)


La amiga Allende nos ha dejado este comentario sobre una mujer especial: Alfonsina Storni, y un poema (Alfonsina y el mar) hecho canción en la voz de algunos artistas entre las que destaca la versión original de Mercedes Sosa. Yo le tengo un cariño especial a este tema que, durante mucho tiempo, fue el fondo musical de este blog.

Gracias Allende por tu aportación a este faro. Un beso.


Ahora, si os parece, quitad el sonido de fondo al final de la página y disfrutad del vídeo mientras leéis.



Alfonsina y el mar. Nos evoca y nos lleva de la mano a la figura de Alfonsina Storni, escritora y poeta argentina. Su trágico final junto con un "poema de despedida" dejando en él, el encargo de "si él llama nuevamente, le dices que no insista, que he salido..." inspiró la canción Alfonsina y el mar, contribuyendo a través del tiempo a no olvidarnos de su obra ni de la mujer de espíritu y lengua libre que siempre fue, así como a entender que las cicatrices que poblaban su cuerpo y su alma la llevaran a buscar refugio en las plácidas aguas del mar, sabedora, que éste, calmaría su agonía y su dolor.



ALFONSINA Y EL MAR.

Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más,
un sendero solo de pena y silencio
llegó hasta el agua profunda,
un sendero solo de penas mudas
llegó hasta la espuma.
Sabe Dios qué angustia te acompañó,
qué dolores viejo calló tu voz,
para recostarse arrullada en el canto
de las caracolas marinas,
la canción que canta en el fondo oscuro
del mar la caracola.
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y te está llamando,
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos
harán una ronda a tu lado,
y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.
Bájame la lámpara un poco más,
déjame que duerma, nodriza, en paz,
y si llama él no le digas que estoy,
di que Alfonsina no vuelve,
y si llama él no le digas nunca que estoy
di que me he ido.
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llamando,
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.


Siempre que la escucho mi imaginación vuela a la playa de la Perla y la veo adentrándose lentamente en sus azules aguas. Un saludo.

Allende.



Un regalo.


La amiga Osane ha tenido el detalle de dar a este blog lo que ella llama un premio, pero que en realidad es un regalo. Según las normas del mismo yo debería darlo a 15 blogs que lo merezcan desde mi punto de vista, seguro que hay cientos de ellos, pero por desgracia para mi no los conozco, así que no cumplo las normas, no lo reparto, una razón más para que en lugar de un premio sea un regalo.

En el blog de Osane podéis leer el origen del premio. Habrá que visitar otros enlaces para conoce esos blogs de Venezuela.

A la amiga Osane muchas gracias y un beso, a los compañeros blogueros de Venezuela que aun no conozco un abrazo y mi todo mi apoyo en la lucha por la libertad de expresión y la verdadera Justicia.



11 de abril de 2010

La ruta de los faros. 8ª etapa.


La noche ha sido de total tranquilidad y la mañana nos amanece con un sol radiante. Mientras desayunamos oímos las noticias del tiempo; de momento no nos preocupa.

Cuando bajamos a Tossa de Mar encontramos a la entrada la estación de autobuses que tiene un aparcamiento grande y cómodo de usar; las medidas de la autocaravana nos obligan a buscar por sistema una zona amplía donde dejarla antes de complicarnos por las calles de los pueblos.

Nos dirigimos a la parte vieja del pueblo llamada Vila Vella. Son calles estrechas, sin tráfico y con casas antiguas con paredes de piedra. Es una zona muy bonita y vamos haciendo fotos a cada paso. La subida al faro es un camino precioso desde el que vemos una pequeña calita que en verano debe ser un hervidero de gente y que en este tiempo es un lugar donde descansan algunas barcas de pesca. Cruzamos la muralla y camino del faro nos encontramos una estatua a tamaño natural de Ava Gadner hecha en bronce y que, curiosamente, tiene un brillo especial en sus pechos debido a "las caricias" de quienes se acercan a ella. La figura es en recuerdo al rodaje en estas tierras de la película de Albert Lewin Pandora y el holandés errante. a visitar a la artista vino su pareja Frank Sinatra movido por los rumores de un romance entre la Gadner y el torero Mario Cabré.

El paisaje ha ido cambiando poco a poco y ahora, en plena Costa Brava, los acantilados con sus pinos y sus rocas son una constante y la ubicación de los faros un regalo a todos los sentidos.

Encontramos un banco y una piedra de molino que hace las veces de mesa. Cuentan que es obra de Abraham Canals, hombre que no logró hacer fortuna en el Nuevo Mundo y utilizaba este lugar para sentarse a ver la salida de los barcos que iban a América. La ironía mordaz y dañina de algunos bautizó el sitio como el chalet de Abraham.

En la cumbre del Cabo de Oro (llamado así por el amarillo de la retama que en otros tiempos lo cubría) se encuentra el faro, cuadrangular y pintado en blanco y tonos grises tiene el carácter sobrio de 1.929. La torre, también cuadrada, emerge del centro de la azotea y eleva su plano focal 70 metros sobre las aguas del Mediterráneo. Su alcance es de 22 millas y ofrece un grupo de 3 destellos seguido de 1 cada 20 segundos.

Volvemos a perdernos por las calles de la Vila Vella como ya lo hicimos por las calles de Peñíscola y poco a poco regresamos a la autocaravana para seguir hacia Palafrugell donde queremos ver el faro de Sant Sebastiá.

Seguimos el camino que Martita nos marca y aparcamos en la plaza del Promontori, en Llafranc, a escasos metros de una playa que no tiene más de 300 metros de larga y en cuyo extremo izquierdo según miramos hacia el mar se encuentra un puertecito. Tenemos idea de por donde queda el faro, pero preferimos preguntar a alguien y ahorrarnos posibles vueltas sin sentido; y a quien preguntamos es a un señor que muy amablemente nos explica además del camino algunas cosas del pueblo y nos advierte de que la subida es preciosa pero una paliza si no se está acostumbrado: es el delegado de cultura.

Pocas veces una subida podrá ser mejor definida. Pasando el pequeño puerto subimos unas escaleras que nos llevan a la carretera que sube al faro. Después 1.200 metros que se hacen eternos y durante los que subimos 150 metros; para quien guste de los números es una subida con un desnivel medio constante del 12,5 %. El camino y las vistas son espectaculares, pero de eso nos damos cuenta a la bajada, mientras subimos nuestros ojos solamente buscan una cosa: el final de la carretera. Cuando llegamos ante el faro ni una palabra, mejor descansar y recuperar el aliento.

"El faro de San Sebastián se enciende y los rayos de luz dan la vuelta en medio de una soledad majestuosa" escribiría Josep Pla en sus Historias del Ampurdán. Junto al faro un hotel ocupa una hospedería del siglo XVIII en la que, según cuentan, se situó la primera señal marítima en forma de lamparilla colocada en una ventana. El aparato óptico que alumbró entre 1.924 y 1.966 procedía de Ceuta y en la actualidad se expone, al igual que otros, en el Museo Marítimo de Barcelona. La actual linterna es aeromarítima y su óptica está formada por cuatro paneles catadióptricos cuya maquinaria gira constantemente, ofrece un destello cada 5 segundos y con sus 32 millas es el faro con mayor alcance de la costa mediterránea española viéndose sus destellos al poco tiempo de salir del puerto de Mallorca.

La bajada, aunque diferente, es otra paliza porque tenemos que ir frenando continuamente el peso del cuerpo. Imposible describir la alegría que ha sido llegar al nivel del mar y sentarnos en la playa a relajar las piernas antes de volver a la autocaravana.

En Roses la historia es completamente diferente: El faro está a pie de carretera y tenemos un aparcamiento que pertenece a unos apartamentos a pocos metros de él. Martita nos ha hecho pasar antes de llegar al puerto por las puertas del que supuestamente es el mejor restaurante del mundo: EL Bulli. Nosotros no tenemos sus platos (ni sus precios) pero tenemos mejores vistas. Estamos comiendo con el blanco faro a pocos metros de nosotros, detrás un mar inmensamente azul y a lo lejos los Pirineos cubiertos de nieve. ¿Que restaurante puede ofrecer este paisaje hoy y mañana las mismas montañas vistas desde el lado francés?

Sobre la casa, de 1.864 y de planta rectangular, se alza una pequeña torre cilíndrica a la que remata una linterna y óptica de horizonte instaladas en 2.002 que tienen un alcance de 12 millas y un grupo de 4 ocultaciones cada 15 segundos. El faro es pequeño pero con su color blanco destaca sobre el fondo azul del mar y queda precioso.

En época medieval Roses ya tenía faro y era una torre situada donde hoy en día están los restos del castillo de La Trinidad, cercanos al actual faro y que servía para guiar a la navegación costera y para vigilar la llegada de posibles piratas. En 1.544 se construye el castillo que durante 300 años ocupó el espacio donde estaba el faro y que fue destruido durante la guerra contra Francia de 1.794 a 1.796 y después durante la Guerra de la Independencia entre 1.808 y 1.814. A partir de entonces y hasta la construcción del actual en 1.964 se encendió en las ruinas del castillo un fuego permanente que hacía las funciones básicas de un faro.

Después de comer y dar un paseo tranquilamente junto al faro ponemos rumbo al pueblo donde pasaremos la última noche en tierras catalanas: Cadaqués. Martita nos lleva por una carretera del interior y a medida que nos acercamos me vienen a la cabeza recuerdos de un viaje que nunca llegó a suceder, de un viaje que jamás se hizo y de una noche que nunca pasé aquí, pero la imagen de las casas blancas junto al mar me trae a la realidad y a la primera necesidad en este viaje cuando llegamos a un pueblo: Buscar un sitio sin complicaciones para la autocaravana; y lo encontramos en un buen aparcamiento que hay a la entrada del pueblo y en el que se encuentran otras 4 más. Es de pago, pero en estos días de invierno su uso es gratuito. ¿Nos habremos salido ya de Cataluña y no nos hemos enterado?

Aun quedan 2 horas de sol y decido acercarme andando al faro de Cala Nans. El camino sale del pueblo y tiene 3 kilómetros, así que se supone que hay tiempo de hacerlo antes de que anochezca pero por si acaso me llevo la linterna y mi inseparable cámara de fotos. El camino es en buena parte cuesta arriba y las piernas después de la paliza del de San Sebastián no están para mucha caminata de este tipo. La tarde se pone fría y la tramontana sopla con fuerza haciéndola tremendamente desagradable. Decido ver el faro desde poco menos de 1 kilómetro con el teleobjetivo de la cámara y hacerle desde aquí mismo unas cuantas fotos. Es un faro pequeño, prácticamente igual que el de Tossa de Mar. Éste se edificó en 1.874 y hace unos años, en 1.982, quisieron demolerlo para poner en su lugar una torre nueva, pero la tajante oposición de los vecinos lo impidió por lo que el faro fue completamente rehabilitado. Hoy en día su alcance es de 8 millas.

Regreso antes de que se haga de noche y después de descansar un rato salimos a dar un paseo por el pueblo. La vedad es que al menos para mi Cadaqués es más el nombre que lo que es en sí; en esta ruta hemos visto pueblos menos famosos (algunos cerca de aqui) y mucho más bonitos. Buscamos por sus calles algo que merezca realmente la pena y al final obtenemos la recompensa. En la calle de la Iglesia hay un taller de fotografía, está cerrado, pero las luces están encendidas y a través de los cristales se ven docenas de fotos, muchas de ellas en blanco y negro. Su dueño nos ve y nos invita a entrar; nos cuenta que tiene más de 100.000 fotografías y más de 20.000 diapositivas, nos enseña decenas de cajones con miles y miles de negativos ordenados perfectamente por fecha. Lleva haciendo fotos desde 1.946 aunque en realidad era carpintero y tuvo una carpintería que daba trabajo a un buen puñado de hombres. Hemos charlado durante un buen rato, nos ha hablado de Salvador Dalí y nos ha enseñado fotos suyas; le hemos contado el viaje que estamos haciendo y le ha parecido una maravilla; al final nos ha regalado un cartel del pueblo para que lo recordemos, pero personas así se recuerdan sin necesidad de cosas físicas, personas como Joan Vehí se recuerdan por sí solas.

Es hora de descansar, el día ha sido movidito y mañana toca uno de los faros míticos de este país: Cabo de Creus, y después atravesar el sur de Francia camino de la costa vasca.









9 de abril de 2010

EL FARO, CON EL JUEZ GARZÓN.


Hace ya 25 años que Pedro Pacheco, entonces alcalde de Jerez, dijo la famosa frase de "la justicia es un cachondeo". Desde entonces son cientos de sentencias las que han venido a corroborar aquella impresión que el alcalde jerezano tuvo cuando la Justicia lució por su ausencia.

Hoy, 25 años después, la justicia en este país amenaza con dejar de ser un cachondeo para pasar a ser una vergüenza. Pretender apartar al juez Garzón de los tribunales es, además de una injusticia, una vergüenza, da igual que quien lo promueva sea Falange, el PP u otro juez liberal.

A estas alturas la derecha española, a pesar de los múltiples casos de corrupción de los que son protagonistas, estará de fiesta: no solamente no se investigan los crímenes del franquismo durante y después de la guerra, sino que además se pretende quitar de en medio a quien se ha atrevido a intentar ponerle nombre a los desaparecidos, el mismo hombre que lucha desde su despacho contra el terrorismo de ETA o intentó sentar en el banquillo a otro fascista llamado Pinochet.

¿Cómo va a explicar España en el extranjero que quién fue elogiado en medio mundo por querer llevar ante la justicia a un dictador por las desapariciones de miembros de su oposición se siente en el banquillo acusado de querer investigar las ocurridas en su propio país?

Posiblemente la ley ampare a quienes pretenden callar a Garzón, si es así que a los edificios de los juzgados les cambien el nombre y quiten eso de "Palacio de Justicia" y pongan "Palacio de Leyes", porque, se mire por donde se mire, esto no es justicia.

La de veces que hemos oído hablar de las leyes de "punto y final" de Chile o Argentina y mire usted por donde tenemos una en casa.

Emociones. ( Aixa )


Un día, de manera casual, tuve la suerte de entrar a un chat en el que una mujer escribía en el general unos preciosos versos. En aquella sala no suele haber más de 4 o 5 personas, 4 afortunados que leíamos aquellos versos. Después aquella mujer tuvo a bien regalarme un poema que dejé aquí hace un tiempo y hoy, generosa que es, colabora en mi propuesta y nos regala este que os dejo a continuación. Ella es Aixa, y ciertamente es una pena que no tenga su propio blog. Mil gracias Aixa por tu regalo.




Emociones.


Soy canto de sirena...
ondina que se esconde,
en el océano oscuro
de los sueños en la noche...

hilandera de emociones,
de madejas de silencio...
de poemas que terminan
por tejer tu nombre...

Me pierdo en tu mirada,
me refugio en tu boca...
para apagar la sed
de mi lujuria loca.

Aixa.


Si quieres colaborar y compartir tus letras envíalas para publicártelas a: elfaro2010@hotmail.es

7 de abril de 2010

La ruta de los faros. 7ª etapa.


Amanece un día estupendo y poco después de desayunar salimos para Sant Carles de la Rápita donde nos espera el primero de los faros catalanes que veremos en este viaje. Lo encontramos en el paseo marítimo y es un faro pequeño, edificado en 1.864 que tiene todo el encanto de los faros clásicos. Su linterna plateada, de fundición y forma cilíndrica tiene casi 2 metros de diámetro y está coronada por una veleta también de fundición en la que está puesta en huecograbado la fecha en la que se instaló: 1.929.

Algunas personas que lo ven piensan que el faro está fuera de servicio y que es un simple adorno, y es que este faro tiene algo extraordinariamente original: su óptica, que es de horizonte, emite destellos rojos. Esto le resta alcance, de hecho solamente alcanza las 11 millas, pero es el modo de distinguir la luz del faro de todas cuantas lo rodean en un litoral totalmente urbanizado. Ofrece 4 ocultaciones cada 10 segundos. La diferencia entre un faro que emite destellos y uno que ofrece ocultaciones es que en el primero tenemos la sensación de que el faro está apagado y de repente vemos su luz por un instante mientras que en el segundo, el de ocultaciones, la luz permanece encendida y "se apaga" con cada ocultación.

El aparato óptico original de 1.864 puede verse funcionando en el Museo Marítimo de Barcelona.

A Lucía se le ha ocurrido comprar un exprimidor para las naranjas que nos regaló la amiga Lourdes y en el pueblo hemos encontrado una tienda donde lo hemos comprado. 5 minutos de parada para hacer el primer zumo del viaje y ver que en nuestra ruta acabamos de superar los primeros 2.000 kilómetros, lo que viene a ser una tercera parte del recorrido total previsto.

Seguimos carretera hasta Salou donde el faro está casi oculto a los ojos entre pinos y casas que lo han ido rodeando poco a poco. En principio este faro iba a construirse en la entrada del puerto de Tarragona durante su ampliación del siglo XIX, pero las obras se demoraban excesivamente y el faro hacía falta de manera que decidieron cambiar su ubicación e instalarlo en lo alto del cabo de Salou, comenzando a funcionar el 1 de abril de 1.858 teniendo en la actualidad un alcance de 23 millas.

Con sus 53 metros y funcionando desde el año 2.000 el faro de Punta Galera, en Torredembarra, es el más alto y el más moderno de Cataluña (es el que usan para un anuncio de ING con Matías Prats) siendo obra del arquitecto José Llinás Carmona, aunque con ciertas modificaciones sobre la idea original en la que el faro partía literalmente del mismísimo mar, pero razones económicas y de posterior mantenimiento obligaron a situarlo en tierra firme. También se le restaron algunos metros de altura y un ascensor.

La torre tiene forma octogonal y parte directamente del plano del suelo para ocupar el menor espacio posible en la costa. Posee 48 ventanas pensadas para que a medida que se subía se fuese viendo un paisaje cada vez más atractivo que incitase a llegar a lo más alto pues ademas de faro se pretendía que fuese un reclamo turístico con bar incluído. Un particular donó gratuitamente el terreno y el Ayuntamiento tenía la idea de hacer un paseo marítimo hasta el faro, pero como tantas cosas en este país todo ello se quedó en papel mojado.

La linterna tiene un sistema de rotación continua para impedir que el sol queme los sistemas de iluminación y su diámetro es de 3,50 metros; está hecha de hierro fundido y recubierta en algunas zonas de chapa de cobre y elementos de latón; se trajo de las Islas Canarias donde se compró hacía más de 30 años para la modernización de uno de sus faros pero jamás llegó a utilizarse. Su alcance es de 19 millas y da 5 destellos cada 30 segundos. Los navegantes llevan abordo un libro de faros en el que se indica la cantidad y frecuencia de destellos u ocultaciones de cada uno de ellos de manera que siempre sepan distinguir cual es el que están viendo.

El faro de San Cristófol, en Villanueva y Geltrú, (imagen de cabecera) tiene dentro un museo de faros que abre de 10 a 1 y media del mediodía. Mala suerte, hemos llegado a las 2. Nos consolamos siguiendo un camino de tierra prensada y arena que baja a la playa, a los pies del faro, y allí comemos con el mar a 10 metros de nosotros y sus sonidos como música ambiental.

Del original de 1.861 tan sólo queda la vivienda, siendo el resto del faro de 1.905. En el año 2.007, en un pleno municipal, los vecinos del pueblo rechazaron la propuesta de apantallamiento del faro, cosa muy normal en faros que están dentro de zona urbana. Para ellos eran preferibles las molestias nocturnas que ver su faro "apagado y muerto" desde las viviendas del pueblo. Al igual que el de Punta Galera tiene un alcance de 19 millas dando 3 destellos cada 8 segundos.

Seguimos hacia el norte por la costa y Barcelona la pasamos sin el menor problema de tráfico. Martita nos lleva junto al mar por la Ronda del Litoral; el puerto, monumento a Colón, la Rambla a unos cientos de metros, el mercado de la Boquería... preciosos recuerdos de cosas que se quedaron atrás para siempre.

El próximo faro está en Calella, en una finca con palmeras, chumberas y pitas que le dan cierto aire tropical. El faro tiene unos 10 metros de altura pero se encuentra sobre un promontorio llamado cerro de la Torreta que sitúa su luz a casi 50 metros sobre el nivel del mar. Comenzó a funcionar en 1.859 y en 1.927 se convirtió en el primer faro electrificado de Cataluña. Su torre es cilíndrica y tiene una linterna aeromarítima que se instaló en 1.952 y que procedía de las islas Medas (aquí se recicla casi todo). Da 3 destellos seguidos de un grupo de 2 cada 20 segundos y su luz alcanza las 18 millas.

Ni Lucía ni yo sabríamos decir cual es el motivo pero a pesar de estar anocheciendo en lugar de hacer noche en Calella decidimos seguir hasta Tossa de Mar. Se supone, según el navegador, que son 45 minutos de camino, pero algo no va bien y Martita se pierde un par de veces de manera que se nos hace de noche antes de llegar a Tossa. Al final todo acaba bien y encontramos un aparcamiento amplio y tranquilo a la entrada de una urbanización en la que apenas si se ve a alguien o coches aparcados. Mientras paseamos a Candela nos encontramos con una señora que hace lo mismo con su perro, charlamos un momento y nos asegura que es un buen sitio para dormir, no deben haber problemas. Mañana veremos este faro y seguiremos hasta Cadaqués donde tenemos previsto pasar la última noche en tierras catalanas.






5 de abril de 2010

Penélope. ( de Osane)


A mi petición de que participéis en este blog con escritos vuestros la amiga Osane ha tenido el detalle de enviarme este precioso texto como regalo para todos nosotros y que además lleva unas palabras de Hímero. Gracias a ambos por decorar este faro con vuestras letras.


No quiero tiempo sin amor,
No quiero amor sin tiempo,

El tiempo sin amor no existe.


(gracias Hímero)
.........


Llevo años tejiendo para apartar de mi pensamiento el paso del tiempo y el desierto que dejó tu ausencia.
Aquí sigo defendiendo un puesto vacío, con la duda de si estás vivo, si estás muerto o simplemente si algún día regresarás a mi.
Los hombres sois así, inquietos, siempre buscando, navegando contracorriente y dejándonos a vuestras mujeres mirando hacia el horizonte, buscando en el mar una señal que anuncie vuestro regreso.
El día es triste y la noche yerma sin el calor de tu cuerpo. Muchas lunas han pasado desde tu partida y no conseguí hacer brillar mis ojos en los ojos de otro hombre, como me pasaba cuando me miraba en los tuyos.
Hice varias cuentas atrás. Termino de tejer, deshago, vuelvo a terminar y me consuelo pensando que al final de cada labor volverás a mi. Intento justificar tu marcha, convencerme de que mi lugar está esperándote, pero sabes que dice la ley. No se por cuanto tiempo mas podré guardar tu sitio.
Mientras, el tiempo pasa y la vida se me escapa del pecho. Mis cabellos empezaron a cubrirse de nieve y mi piel inventó nuevos surcos, caminos marcados por días de desánimo y desesperación. Sigo sintiendo latir tu corazón en mi pecho en medio de esta locura.
Tu espera es una eternidad que no termina. Cuanta amargura y que amor tan leve.
¿Cuanto más tengo que esperar por ti?

1 de abril de 2010

Escribir por escribir.


Nunca me gustó la monotonía, creo que es una cadena que cada día que pasa se acorta un eslabón, una zarza que crece lentamente y que va cerrando todos los caminos. Tal vez por eso cambio el recorrido que me lleva al mismo sitio, tal vez por eso preferí una autocaravana a una casa en la playa, tal vez por eso algunas veces quiero que este blog no sea siempre un lugar donde yo escribo y vosotros leéis.

Os propongo un cambio, un juego, un romper con este sistema de funcionar. Os propongo que me ayudéis a hacerlo y os propongo que escribáis vosotros. Tomadlo como un concurso si queréis, como una participación activa en el blog. A quienes ya tenéis uno os invito a que participéis dejando un tema, a quienes nunca lo habéis tenido os invito a que probéis a dejar algo para los demás.

Durante el mes de abril me gustaría que escribieseis un artículo, como si fuese un concurso en el que nadie gana nada porque nadie compite con nadie pero donde todos ganamos al leer a los demás. Os invito a escribir sobre el mar. Un poema, una historia de amor, de suspense... ¿Os atrevéis? Quien lo desee puede enviarme sus letras al correo del blog: elfaro2010@hotmail.es y las iremos publicando. Rompamos esta monotonía.

Saludos y si alguien se apunta, ¡Gracias!




2 rombos.


Tienen estos amigos míos la costumbre de, cuando entro al bar de María, preguntarme qué pienso del tema que discuten y hoy no ha sido diferente. Hablaban de una noticia que han oído en el telediario y según la cual el gobierno quiere volver a poner dos rombos a los programas no apropiados para menores. Me hace gracia el tema y me siento con ellos. Y poco a poco vamos recordando cosas de otros tiempos, de los televisores en blanco y negro, de aquellos plásticos transparentes de 3 colores que algunos colocaban delante de la pantalla para imitar un televisor de color, de los programas de entonces, de Bonanza, de Viaje al fondo del Mar, de Mariano Medina, el hombre del tiempo durante media vida y su barco K siempre en medio del Atlántico.

Se ríen cuando recuerdan cómo sus padres les mandaban a la cama cuando aparecían aquellos dos rombos en Estudio 1 o Historias para no dormir y más tarde en las películas donde con suerte se terminaba viendo un beso, una insinuación de sexo. -Aquellas cosas eran solamente para mayores- dice José mientras otro marinero pregunta si nos acordamos de cuando, unos cuantos años después de su estreno, echaron en el cine de un pueblo cercano la lozana andaluza. ¿Quién que la hubiese visto iba a olvidarla?

Se quedan los hombres de la mar hablando de aquellos tiempos, de lo que dirán sus hijos si una de estas noches aparecen dos rombos en la tele y yo me acerco donde María que me mira con esa sonrisa suya que encierra toda su ternura.

Una tarde, hace ya unos días, prometí a María invitarla a comer en el faro. Yo sería el cocinero y ella a cambio tenía que llevar el vino y hoy me lo ha recordado. -Mañana cierro el bar y sería una buena ocasión- me dice. Y sobre la marcha nos ponemos a pensar que voy a hacer de comer. Sabe de mis limitaciones en la cocina y me lo pone fácil: una ensalada, un poco de pescado... -Y el postre farero, lo llevo yo - Se ríe cuando le pregunto de que sería el postre. -Ummm... ¿uno de dos rombos?