29 de agosto de 2010

Poemas de Miguel Hernández.


No podía ser de otra manera: un hombre enamorado y con la sensibilidad de Miguel Hernández tenía que plasmar en letras lo que sentía por Josefina, la mujer de su vida. Y son otras dos mujeres, en este caso amigas mías, las que nos traen sendos poemas. Ellas son Eloisse y Lourdes. Hoy los besos van de dos en dos.

Eloisse nos manda el siguiente poema:


A mi gran Josefina adorada.

Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento
para mi corazón.

Desde que estoy ausente
no sé sino soñar.
Igual que el mar tu cuerpo,
amargo igual que el mar.

Tus cartas apaciento
metido en un rincón
y por redil y hierba
les doy mi corazón.

Aunque bajo la tierra,
mi amante cuerpo esté,
escríbeme paloma,
que yo te escribiré.

Cuando me falte sangre
con zumo de clavel
y encima de mis huesos
de amor cuando papel.






Lourdes ha tenido a bien compartir con nosotros éste otro poema del inmortal poeta.


Primavera celosa

Me cogiste el corazón,
y hoy precipitas el vuelo
con un abril de pasión
y con un mayo de celo.

Vehementes frentes tremendas
de toros de amor vehementes
a volcanes me encomiendas
y me arrojas a torrentes.

Del abril al mayo voy
más celoso que moreno
y más que celoso estoy
en mi corazón ameno.

Como de un fácil vergel,
se apropian de ti y de mi
la vehemencia del clavel
y el vellón del alhelí.

Hay gallos de altanería
alardeando en mis venas
y en la frondosa alma mía
mejoranas y azucenas.

Sin sospechar sus gusanos
llega tu carne a sus plenos,
y se me encrespan las manos
y se te encrespan lo senos.

Me desazona la planta
un ansia de enredadera
y de tu cuerpo y de tanta
rosa rosal ser quisiera.

Dando fruto a las abejas
entre labios y racimos
muy cerca de tus orejas
y de las mías vivimos.

Si a higuera tu beso huele,
suena y sabe a ruiseñor
y abril con amor me duele
y mayo con flor y amor.

Beso y quiero, quiero y muero:
si nos parte en dos la ausencia,
pues con vehemencia te quiero,
me moriré con vehemencia.



A mi querida Josefina.





27 de agosto de 2010

BREVE ACLARACIÓN.

Es posible que para algunas personas ( sobre todo si no residen en España) la entrada anterior tenga poco sentido, asi que he creído conveniente explicar un poco qué es cada fotografía. La primera, la del lado izquierdo, es de una fiesta que se celebra en Buñol, un pueblo valenciano. La fiesta se llama "la tomatina" y consiste en lanzarse unos a otros 100.000 kilos de tomates. una vez terminada los 100.000 kilos de tomate se tiran a la basura. La segunda imagen hace referencia al hambre, y de manera especial a los críos que mueren por ella. Sobre este tema podía haber puesto miles de fotografías, pero ésta es una de las más "suaves". A partir de ahí... silencio, y que cada cual saque sus conclusiones.

Por cierto, el título de "silencio" no implica ni mucho menos restricciones para que dejéis vuestros comentarios.

El viejo farero.

26 de agosto de 2010

Silencio.


¿De verdad este mundo tiene arreglo?

¿De verdad somos los seres más evolucionados del planeta?


El viejo farero.

El faro y el farero.


No, ni ese faro es mi faro ni ese hombre es éste viejo farero. Mi faro y yo solamente existimos aqui, en cambio los de la fotografía son reales. Es el faro que sirve de cabecera a este blog, un faro portugués, el primero al que subí y conocí por dentro: el del cabo San Vicente.

Tiene una linterna inmensa, gigantesca. Si os fijáis veréis que prácticamente dobla en altura al farero. Los mecanismos de muchos faros giran continuamente, tanto de noche como de día; lo hacen para evitar que el sol los queme al pasar a través de sus lentes que hacen de lupa. Otros, como éste del cabo San Vicente, tienen una célula sensible a la luz que los pone en funcionamiento de manera automática cuando empieza a oscurecer por lo que durante el día necesitan cubrirlos con una cortina que evite que la luz del sol llegue a los cristales interiores.

El farero del cabo de San Vicente, poco antes de que se ponga el sol sube al faro y descorre la cortina. Decenas de personas se reúnen allí para ver la puesta de sol; yo también estaba aquella tarde, pero mi objetivo no estaba detrás del horizonte, estaba en el faro. Y es que no es frecuente ver al farero formando parte del faro.


El viejo farero.

22 de agosto de 2010

Homenaje a Miguel Hernández.


Hoy es la amiga Allende quien aporta su trabajo en este homenaje a Miguel Hernández. Y digo su trabajo porque no se ha limitado a dejarnos unos versos del poeta, sino que nos cuenta una vivencia. Creo que lo mejor es pasar directamente a sus letras no sin antes darle las gracias por tan especial colaboración. Un beso desde el faro, Allende.

---------------------


Farero, ¡Enhorabuena por la iniciativa y puesta en marcha del homenaje a nuestro querido y siempre añorado poeta. Sirva mi granito de arena para unirse al resto y entre todos hacer una montaña. Por darme la oportunidad te doy las gracias.

Miguel Hernández es de los hombres que nunca mueren, porque con su muerte se hizo grande su figura y su obra que ha quedado como uno de los más bellos testamentos poéticos de nuestra reciente historia contemporánea y de la literatura universal.

¡¡¡Desde el recuerdo y la luz, al poeta que desapareció en la oscuridad!!!


Crecí con el nombre de Miguel Hernández flotando por encima de la vieja mesa camilla, en la vieja cocina de la vieja casa, donde, mi padre (republicano y combatiente en la Guerra Civil) se reunía alrededor de ella con sus viejos camaradas, con un vaso de vino entre sus manos, evocaban lo que pudo haber sido y no fue, y brindaban por los que ya no estaban y por los que tardarían mucho tiempo en poder volver.

Durante un tiempo llegué a pensar que era uno de esos tíos lejanos que todos tenemos y casi nunca llegamos a conocer, pero que, un día llamaría a la puerta de la vieja casa y se sentaría en la vieja mesa a conversar bajito. En mi viejo barrio, al igual que en mi vieja cocina, habían temas que se hablaban en "susurros" ¡¡Las paredes oyen, decía mi madre!! Más tarde percibí que el miedo era el alimento de la prudencia.

El tiempo, además de hacerme mayor, me otorgó el privilegio de tener silla propia en la vieja mesa. Allí, entre historias caducadas en el tiempo, poemas y chascarrillos descubrí a Miguel Hernández. De él me fueron contando retazos de su vida, de su obra, y sobre todo de su muerte.

Canción del esposo soldado y Nanas de la cebolla fueron el inicio de la cadena, éstas, me abrieron las puertas al resto de su obra. Después sólo tuve que seguir sus pasos y leer a los poetas que él tanto admiraba. Desde entonces no he dejado de poner eslabones a la cadena.

Mi memoria, a la que tanto le gusta jugar al escondite, ha sido generosa al permitirme conservar a través del tiempo el recuerdo de las emociones que fluyeron en la vieja mesa la primera vez que los viejos camaradas leyeron para mi.

La M-30 (carretera de circunvalación) engulló el viejo barrio y con él la vieja casa; de ella me llevé el espíritu justiciero y solidario de todos ellos, un frasco de cristal lleno de "momentos", la tapadera del cariño ha cuidado que no se diluyeran en el olvido, y la vieja mesa, que, desde su rincón, más silenciosa y vieja que nunca, me recuerda quien soy y de donde vengo.

Cuando nos ronda el gusanillo de la morriña, nos perdemos en el Cancionero y romancero de ausencias y nos echamos un baile con el Vals de los enamorados y unidos hasta siempre, siguiendo las viejas costumbres brindamos por los ausentes.

La vida del poeta se hizo intensa en la mía al cruzarse en mi camino un escribidor de poemas, leedor de poesía y estudioso de Miguel Hernández. La voz del leedor desgranando su obra devolvió la alegría a mi vieja mesa, sobre ella, volvió a flotar su figura, y yo, me quedé pegada a su vida, a su obra y a su muerte como una lapa.

Los muros de la prisión de Alicante fueron testigos mudos de la creación de Cancionero y romancero de ausencias; ésta fue su última obra, a ella vuelvo de nuevo la mirada, y en su honor, tomo prestado el alegato que escribió en contra de la "guerra" y sus devastadores efectos.



Tristes guerras si no es de AMOR la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas si no son las PALABRAS.
Tristes, tristes.
Tristes hombres si no mueren de AMORES.
Tristes, tristes.



Miguel Hernández ¡¡¡PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE!!!



Allende.






16 de agosto de 2010

Lejanía.


Volaba la gaviota sobre las olas blancas
y vino a posarse sobre la arena fría;
yo la llamaba desde el balcón del faro,
soñando que acudiese desde la lejanía.

Se acurrucó la gaviota entre las rocas
cuando la tarde un manto negro extendía,
yo encendí las luces del viejo faro
y la llamé en las noches desde la lejanía.

Voló la gaviota y se posó en un barco
y se alejó del puerto cuando rayaba el día;
Yo me quedé en el faro esperando la tarde,
soñando su regreso desde la lejanía.

Se fue la gaviota buscando su horizonte,
yo abrí las ventanas por si volvía,
yo me quedé solo, ella se fue a su mar.
Se convirtió en inmensa la triste lejanía.



El viejo farero.


13 de agosto de 2010

Mora que en mi casa mora...


Decía el rey Alfonso en "La venganza de don Mendo":

Prueba, mora, lo que dices,
y si no logras probarlo,
el verdugo tu cabeza
cortará de un solo tajo.


No es que se tenga que cortar la cabeza a nadie, lo que ocurre es que cuando se acusa hay que demostrarlo.

A quien Fernando hacía esta advertencia era una mora. Hoy en día son otros los marroquíes que acusan mientras su gobierno hace la vista la gorda, pero a diferencia de aquel rey de la obra de Pedro Muñoz Seca nuestro rey actual llama a Marruecos y pretende arreglar el tema con una charlita. Poca cuenta le echó el rey de aquel país a la vista de los hechos.

Tampoco el gobierno español deja las cosas tan claras como hacía Don Fernando. Hay que dialogar, mantener buenas relaciones con Marruecos que para eso es un vecino ideal; y si no que se lo pregunten a los marineros y a los agricultores españoles.

Se quejan de malos tratos. Yo he atravesado España en verano y he visto en las autovías zonas de descanso con duchas, juegos para niños... El resto del año, cuando los marroquíes no atraviesan nuestro país de norte a sur y de sur a norte, están cerradas. Se ve que los españoles somos diferentes y no necesitamos descansar ni nuestros críos relajarse jugando.

Ahora nos cierran una frontera y cortan el suministro a Melilla. El suministro de productos de Marruecos; y es que seguramente suministrar a estas dos ciudades españolas desde la península es algo impensable e imposible.

Yo creo que a este gobierno le sobra palabrería en muchos campos y anda cortito de otras cosas. Además, es un gobierno incapaz de hacer algo tan español como una tortilla: Le faltan los ingredientes principales.

7 de agosto de 2010

Sonreír con la tristeza del olvido. (Miguel Hernández)


La amiga Eloisse me ayuda en este pequeño homenaje a Miguel Hernández y nos envía dos poemas, éste que hoy os dejo y otro que pondremos más adelante. Mil gracias Eloisse por tu colaboración y un beso.


Sonreír con la alegre tristeza del olvido,
esperar, no cansarse de esperar la alegría.
Sonriamos, doremos la luz de cada día
en esta alegre y triste vanidad de estar vivo.

Me siento cada día más libre y más cautivo
en toda esta sonrisa tan clara y tan sombría.
Cruzan las tempestades sobre tu boca fría
como sobre la mía que aún es un soplo estivo.

Una sonrisa se alza sobre el abismo: crece
como un abismo trémulo, pero batiente en alas.
Una sonrisa eleva calientemente el vuelo.

Diurna, firme, arriba, no baja, no anochece.
Todo lo desafías, amor: todo lo escalas.
Con sonrisa te fuiste de la tierra y el cielo.


Miguel Hernández.




4 de agosto de 2010

Bienvenida, Mrs. Marshall.


Hace tan sólo unos días nos sentíamos reyes del mundo cuando la selección de fútbol se proclamaba campeona, cuando en las calles se celebraba cantando eso de yo soy español español español... orgullosos de serlo, pero en este país las cosas cambian igual que cambia la dirección de los vientos y hoy toca volver al pasado, a la España de pandereta que admira y agasaja de manera vergonzosa a los poderosos.

Es un poco como en la película Los santos inocentes, cuando el señorito llega al cortijo y los humildes trabajadores lo saludan como si del mismísimo rey se tratase. Aunque, puestos a comparar la Marbella de hoy con una película ésta sería sin duda alguna Bienvenido míster Marshall.

Calles reasfaltadas, plantas nuevas en los arriates, pancartas de bienvenida escritas en un idioma extranjero y a su lado, completando la escena, la banderita de las barras y las estrellas, esa que hemos visto tantas veces cuando invaden un país. Al final la historia se repetirá un poco y los americanos se irán sin dejar más que unas migajas. Esta vez, eso sí es nuevo, no son rubios y sanos, bueno, sanos seguramente si, pero rubios, rubios...

La pena es que Julián Muñoz no sea en estos momentos alcalde de Marbella, quedaría que ni bordado, en el balcón del ayuntamiento, vestido con traje corto, sombrero cordobés, dando la bienvenida a los yanquis... sería el Pepe Isbert de esta nueva entrega.


El viejo farero.

3 de agosto de 2010

El viejo farero.

Vagabunda es solamente un nick, pero detrás de él se esconde una mujer que es puro sentimiento y sensibilidad y yo, que algunas veces soy una persona afortunada, la tengo de amiga. Vive al otro lado del océano, y aunque jamás he oído su voz la imagino dulce, melosa, cautivadora... y es que ella, mi querida amiga, es argentina.

Vagabunda me ha enviado un correo para que lo deje en este blog; después de leerlo yo daría media vida por ser realmente ese viejo farero que os cuenta sus historias; y es que, como ella me dice, yo debería aprender del farero.

A vosotros os dejo su texto, unas letras que hablan del farero, del personaje, a ti, mi querida amiga, ojalá pudiera darte un abrazo y mirarte cara a cara, aunque de hacerlo tendría un problema: me verías ruborizado. Si no fuese porque viene de ti difícilmente hubiese publicado esto, pero a personas como tú es muy difícil negarle algo.




El viejo farero.

Es agosto; siempre este mes me recuerda a Farero, quizá porque Paco cumple años el 21, no sé, pero es. Hace mucho tiempo que no leo a Farero, quizá tres años, el tiempo es más vertiginoso cuando tus horas no son tuyas sino del ser amado.

Me preguntaba: ¿Cómo estará Farero? ¿Le pasarán los años?... ¿Seguirá en su vida María?, cuántas preguntas acumula el teimpo, pasa el calendario y de golpe queremos saberlo todo, y se acumulan las preguntas como se acumularon los años...

Farero es de los hombres que no se olvidan, que dejan huellas cuando pasan, ¿Quién no estuvo alguna vez queriendo ser María, para sentir los brazos del Farero hechos de arena y mar?

¿Quién no quiso alguna vez recorrer el faro, con olor a humedad y lluvia, con olor a pez, con color de cielo y estrellas de mar? ¿Quién no quiso caminar por esa playa amplia, ventosa, con Farero, escuchando sus reflexiones sobre la vida y el amor?

¿Quién no quiso estrechar sus sueños, abrazarse a su ilusión, encasillarse en sus pensamientos y sentirse inmortal?

¡¡¡Farero!!! ... ¿Cuánto tiempo tendrán sus arrugas, en su rostro curtido, en su sonrisa seca, en su mirada profunda, en su alma de espuma y de algas? Y... ¿Qué será de María, con su pelo negro, sus pechos obscenos, su sonrisa amplia y su voz de sal?

Es agosto... no sé por qué me recuerda a Farero... tanto tiempo sin saber de él... cuanto tiempo sin saber de la arena blanca, de sus pisadas firmes... sin saber del mar...


Vagabunda.







1 de agosto de 2010

Miguel Hernández. Biografía.


Miguel Hernández nace en Orihuela el 30 de octubre de 1910. Es el segundo hijo varón de una familia dedicada a la crianza de ganado. Desde muy pequeño es pastor de cabras y entre 1915 y 1916 lo escolarizan en el centro de enseñanza Nuestra Señora de Montserrat. Más tarde, desde los 8 a los 13 años de edad Miguel recibe educación primaria en las escuelas del Amor de Dios; al término de los estudios, en 1923, pasa a estudiar bachillerato en el colegio de Santo Domingo, en Orihuela, regentado por los jesuitas que lo proponen para una beca con la que poder continuar los estudios pero su padre la rechaza. 2 años más tarde, en 1925 el padre lo retira de los estudios para dedicarlo al pastoreo aunque poco tiempo después estudia derecho y literatura y lee y compone sus primeros poemas mientras cuida del rebaño.

El canónigo Luis Almarcha inicia una amistad con Miguel y le proporciona libros de San Juan de la Cruz, Gabriel Miró y Paul Verlaine entre otros. Comienza a visitar la Biblioteca Pública cada vez con más frecuencia y en la tahona de su amigo Carlos Fenoll comienza a formar un grupo literario en el que participan Miguel, el propio Carlos Fenoll, su hermano Efrén y José Marín Gutierrez quien posteriormente adoptaría el seudónimo de Ramón Sijé y a quien el poeta dedicaría su célebre Elegía. A partir de entonces los libros serán su fuente de educación convirtiéndose en una persona totalmente autodidacta. Sus principales maestros en literatura serán los grandes autores del Siglo de Oro: Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y sobre todo el cordobés Luis de Góngora.

Tras un primer viaje a Madrid poco fructuoso lo intenta de nuevo, esta vez com mayor fortuna logrando ser nombrado colaborador en las Misiones Pedagógicas y más tarde lo escoge como secretario y redactor de la enciclopedia Los Toros su director y principal redactor Jose María de Cossío que se convertirá en ferviente entusiasta de Hernández. Colabora también con la Revista de Occidente y mantiene una intensa relación con la pintora Maruja Mallo que le inspira parte de los sonetos de El rayo que no cesa. Conoce a Vicente Aleixandre y a Pablo Neruda. Miguel Hernández.

Su poesía se va haciendo más social y manifiesta claramente un compromiso político con los más pobres y los desheredados. En diciembre de 1935 muere su fraternal amigo de toda la vida Ramón Sijé y Miguel le dedica la extraordinaria Elegía que provoca el entusiasmo de Juan Ramón Jiménez en una crónica del diario El Sol.

Al estallar la guerra civil Miguel Hernández se alista en el bando republicano y combate en la batalla de Teruel y posteriormente en Andalucía y Extremadura. En plena guerra logra escaparse brevemente a Orihuela para casarse con Josefina Manresa regresando a los pocos días al frente de Jaén.

En el verano de 1937 asiste al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Madrid y Valencia y más tarde viaja a la Unión Soviética en representación del gobierno de la República. Tras su regreso escribe el drama El pastor de la muerte y numerosos poemas recogidos más tarde en su obra El hombre acecha.

En diciembre de 1937 nace su primer hijo, Manuel Ramón, que muere a los pocos meses y a quien dedicó el poema Hijo de la luz y de la sombra y otros recogidos en el Cancionero y romancero de ausencias. En enero de 1939 nace Manuel Miguel, su segundo hijo y a quien dedicaría las famosas Nanas de la cebolla.

Cuando en abril de 1939 termina la guerra se acababa de imprimir en Valencia El hombre que acecha. Aun sin encuadernar una comisión depuradora franquista presidida por el filólogo Joaquín Entrambasaguas ordena la destrucción completa de la edición, pero se salvan dos ejemplares que permitieron en 1981 reeditar de la obra.

Su amigo Cossío le ofrece acogerlo en Tudanca pero Miguel Hernández decide volver a Orihuela. Allí corre mucho peligro y emprende viaje a Sevilla con la intención de pasar a Portugal por Huelva pero la policía del dictador Salazar lo detiene y entrega a la guardia civil que lo interna en la prisión de Sevilla. Desde ésta lo trasladan al penal de la calle Torrijos de Madrid, hoy llamada calle del Conde de Peñalver, de donde sale sin ser procesado gracias a las gestiones que realiza Pablo Neruda ante un cardenal.
Regresa a Orihuela donde es delatado y detenido y ya en la prisión de la plaza del Conde de Toreno en Madrid es condenado a muerte en marzo de 1940. Cossío y otros intelectuales, entre ellos Luis Almarcha, amigo de su juventud y vicario general de la diócesis de Orihuela interceden por él consiguiendo que se le conmute la pena de muerte por 30 años de prisión.

Pasó por varias cárceles y en 1941 comparte celda con Buero Vallejo en el Reformatorio de Adultos de Alicante donde padece primero bronquitis y luego tifus que s ele complica con tuberculosis, falleciendo en la enfermería de la prisión alicantina en la madrugada del 28 de marzo de 1942 a los 31 años de edad. Se cuenta que no pudieron cerrarle los ojos, hecho sobre el que su amigo Vicente Aleixandre compuso un poema. Fue enterrado dos días más tarde en el nicho mil nueve del cementerio de Nuestra Señora del Remedio, en Alicante. Actualmente sus restos mortales descansan en una sepultura del mismo cementerio junto a los de su esposa, Josefina Manresa, y su hijo.


El viejo farero.