9 de diciembre de 2011

Faros portugueses. Preámbulo.

Llevaba tiempo preparándolo todo, los días en esta época del año son cortos y  las horas de luz para hacer fotografías escasas: localización de los faros, coordenadas de aquellos que no tenían una dirección concreta, distancias, tiempos estimados, hoteles donde hacer noche cada uno de los días…   Algunos, muy pocos, ya los conocía, pero la inmensa mayoría los vería por primera vez.
La costa portuguesa, a groso modo, tiene la forma de una ele mayúscula que comienza en la orilla izquierda del río Miño en su desembocadura, baja hacia el sur hasta el cabo  San Vicente y desde aquí se dirige al este hasta Vila Real de Santo Antonio, en la margen derecha del Guadiana. Y en este sentido, de norte a sur y de oeste a este es como decidí hacer el viaje; de esta manera la inmensa mayoría de los faros quedarían a la derecha de mi marcha con lo que, en principio, las salidas desde las carreteras hacia los faros serían más fáciles y seguras. En Portugal  conducir en carretera puede ser un deporte de alto riesgo y toda precaución es poca.
Haciendo así el recorrido el primer faro en la lista era el de Montedor, el más meridional de todos los faros portugueses, pero unos días antes de salir decidí hacer un pequeño cambio y comenzar un poco más al norte: En cabo Silleiro, el faro más septentrional de Galicia. Éste fue el último cuando la ruta de los faros españoles y, en cierto modo, comenzar allí era como continuar aquel viaje.
De las posibles opciones para ir desde Sevilla a Baiona he optado por seguir la ruta de la Plata hasta Zamora y después la autovía de las Rías Baixas (prefería hacer unos cuantos kilómetros más y conducir por España).  Al final 900 kilómetros, unas cuantas horas de autopista y llegada a Nigrán, cerca de Baiona, con la noche encima. Aburre y cansa tanta autovía así que disfruté de la ducha, de la cena, de la ducha otra vez  y por fin de la cama. Al día siguiente comenzaba de verdad la ruta de los faros portugueses y, ni en sueños, hubiese tenido un mejor comienzo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Este preámbulo tiene una "pinta" estupenda", es como cuando en un restaurante te agasajan con una entrada en forma de tapa que es anticipo de una comida que ya sabes de antemano va a ser estupenda... eso ocurre cuando el lugar y las personas donde acudes te dan seguridad sin lugar a dudas.

Un abrazo

María José

mientrasleo dijo...

Preciosas palabras las que has dejado del preámbulo.Tenues y relajadas.
Seguiré investigando
Un abrazo

simply blue dijo...

Leyéndote he hecho ese montón de kmts contigo....yo también he hecho esa Ruta de la Plata en coche, y es muy bonita, viaje recomendable para hacerlo con tranquilidad.

Pues nos quedamos en Nigrán....

un saludo,

bur dijo...

Ya estoy desayunando, ¿dónde vamos?

Lourdes dijo...

Que disfrutes en est aruta tanto como en la otra, lastima qu eahor ano pueds parar cerca de mi hogar para tomar un café. Te seguire leyendo y así me transportaras a tus aventuras.
Que lo pases bien.

El viejo farero dijo...

MARÍA JOSÉ: Algo así pensé yo cuando comencé el viaje: Esto pinta bien. Al final me quedé corto; una de esas equivocaciones que uno agradece.

Espero, de alguna forma, compartir contigo ese viaje, aunque sea tan sólo a través de fotografías y algún relato.
Un beso y un abrazo.

MIENTRASLEO: Venga, te dejo que investigues. Y para facilitarte un poquito las cosas te dejo abierta la puerta del faro.
Un saludo desde el Sur.

SIMPLY BLUE: Mi amiga amante de faros, nos quedamos en Nigrán, de momento, pero seguiremos hacia el sur, hasta el cabo San Vicente, y después hacia el este, hasta el Guadiana. Espero que me acompañes en este recorrido a base de fotografías. Y si alguna te gusta me lo dices y te la paso por correo.
Un beso desde mi faro.

BUR: Deja el desayuno, a partir de mañana los desayunos son en las pastelarias portuguesas: son una delicia.
Un beso desde el Sur.

LOURDES: Nunca se sabe, estoy seguro de que volveremos a tomar café juntos.
Un beso para ti y un abrazo para Raul.