21 de julio de 2011

Faros de España.

Os dejo un enlace a un pequeño montaje que he dejado en You Tube. Se trata de una serie de fotografías de faros españoles. De fondo quise ponerle Cançao do mar, de Dulce Pontes, pero hay problemas con los derechos de autor y al final he puesto una muy española de Albéniz.  No ha quedado como yo quería pero bueno, algo es algo, la próxima prometo hacerlo mejor.

Si queréis verlo solamente tenéis que pinchar aquí: Faros de España.



El viejo farero.

2 de julio de 2011

Letras invisibles.

Tiene María dos pizarras en su cantina: Una se la regaló hace unos años una empresa de refrescos y a mi, cuando María la encendía los primeros días, me recordaba a una de esas pantallas que tienen algunos médicos para ver las radiografías al contraluz.  Sobre ella hay unas pequeñas guías y dentro de éstas se ponen, letra a letra, las diferentes tapas que hay en el bar y sus precios.  La otra es una pizarra tan vieja como el bar, como las estanterías, como el mismo mostrador.  Es una pizarra de las de toda la vida, pequeña, negra, con un marco de madera.

A María nunca le gustó eso de andar ordenando letras de plástico para formar un nombre y, a las pocas semanas de tenerla, la desenchufó y nunca más volvió a jugar a las imprentas.  Ya no hay luz detrás de la pantalla, ni tampoco letras encima de ella. Es un cuadro blanco, sin dibujos, sin letras, sin vida.

Cada viernes por la tarde María borra las tapas de la vieja pizarra y escribe las nuevas para el fin de semana. Aunque cada semana pone alguna nueva la mayoría de ellas son siempre las mismas. Son tapas que forman, igual que la pizarra, las copas, las viejas mesas y la madera gastada del mostrador, parte del café. Pero María, cada viernes, las borra y las vuelve a escribir con su tiza blanca.

Hace un poco de magia cuando lo borra todo con su paño húmedo y escribe con la tiza blanca sobre la pizarra negra y mojada, porque cuando lo hace no se lee nada, no se ve letra alguna. Después, a medida que todo se va secando, las letras van apareciendo, como la luz de la luna llena sobre el mar. 

Tiene María una bonita letra y a mi me gusta verla de espaldas,  esparciendo semillas sobre una tierra negra y húmeda que, a los pocos segundos, florece  y se llena de letras blancas como flores de azahar.

Ahora, en la soledad del faro, recuerdo a María escribiendo letras invisibles y me vienen a la cabeza sentimientos que son como esas letras, que han nacido sin darme cuenta, que un buen día los descubrí en mi corazón.  Han ido tomando cuerpo y fuerza poco a poco, han ido siendo cada día un poco más claros, más intensos.  Hoy mi corazón es una pizarra llena de letras que, las ponga como las ponga, siempre me hablan de ella y me dicen cuanto la amo.