8 de enero de 2012

Faro de Montedor.

Es el más septentrional  de los faros portugueses, a una veintena de kilómetros al sur de la frontera hispano-portuguesa en la desembocadura del río Miño. 

Pocos faros han tenido tantos problemas para echar a andar su luz. La primera orden para edificarlo fue del Marqués de Pombal en el año 1.758.  A pesar de su necesidad otras 3 veces más el intento de levantar allí un faro cayó en saco roto: en 1826, en 1.872 y por último en 1.882.  Todavía tendrían que pasar 28 años más hasta que el 20 de marzo de 1.910 el faro emitió su primer destello con la vieja óptica del faro del cabo de San Vicente.  A su sistema de iluminación se le tapó uno de los 3 paneles para que diese 2 destellos en lugar de 3 para que no pudiera ser confundido con 2 faros cercanos: el español de Cabo Silleiro y el luso de Leça da Palmeira.
 

El faro de Montedor mide 27 metros de altura y es uno de los faros que miran el mar desde más lejos: más de 500 metros en línea recta entre él y el océano.


Ha sido uno de los 3 faros que he podido ver por dentro y, sin duda alguna, su farero ha sido       el más generoso de todos, mostrándome desde el taller hasta la linterna. Todo un regalo.
































            
                       Escalera para subir a la linterna vista desde abajo.














                                                                                Lámpara del faro.










                                             Escalera vista desde arriba.





3 comentarios:

simply blue dijo...

¡Qué lujazo amigo farero haber podido ver este faro por dentro!, yo solo he podido ver 2-3, para los amantes de los faros como nosotros es un regalo inolvidable.

Gracias por compartirlo con nosotros.

un beso desde mi faro.

El viejo farero dijo...

Si que es un regalo inolvidable.

Si quieres alguna de las fotografías déjame un correo y te las envío. Si no quieres que nadie vea el correo déjamelo como comentario.

Un beso desde Andalucía.

Miguel Ángel G. Yanes dijo...

¡Magnífico!
Tratar con gente como el farero de Montedor (de los que no se guardan nada para si)es algo digno de envidiarte.