24 de febrero de 2012

Una charcutería llamada España.

 ¡Ay,  qué pena de  infantita!
tan sola, tan marginada,
tan ingenua,  tan tontita,
sin enterarse nada.

Su marido no le informa
de dónde saca billetes
pa comprar un palacete
 y hacer tamaña reforma.

El principito heredero
se enfada con su cuñado
¿por hacer tan descarado
el desvío de dinero?

Y el rey nos cuenta ese rollo
de igualdad sin privilegios,
pero cuando vio el embrollo
bien que los quitó de en medio.

La  infanta no está imputada
(es hija del rey de España).
Me parece una putada
que no acaben en Ocaña.




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