26 de marzo de 2012

¡¡Barrabás... Barrabás...!!

Anoche, viendo los resultados de las elecciones en Andalucía, me vino a la cabeza aquella historia de Barrabás que alguna vez me contaron en el colegio. Y anoche, igual que hace muchos años en el pupitre del colegio, no entendí al pueblo.

Pilatos tenía que ofrecer a los judíos dos presos para que eligiesen a cual dejaban libre. En aquella ocasión uno era Jesús y el otro Barrabás, un ladrón según unos, un asesino según otros. Los judíos a pesar de conocer los antecedentes de Barrabás pidieron su libertad.

Ayer en Andalucía se representó la misma escena cambiando solamente los nombres. Modernidades. La democracia se asomó al balcón y preguntó a los andaluces (y a las andaluzas, como diría aquella ministra, tan feminista como inútil, de los miembros y las miembras) quién querían que los gobernase. Se le perdonó la vida al Barrabás del siglo XXI que hoy lleva las siglas de un supuesto partido de izquierdas y se ha dejado que tenga la ocasión de seguir mangoneando, robando y gastándose en cocaína los dineros del pueblo. Debe ser su manera de luchar contra el paro y que al menos unos cuantos se coloquen.  Una vergüenza la manera en la que estos nuevos señoritos sin corbata se reparten el dinero. Otra vergüenza  que se les vuelvan a dar las llaves de la caja.

Me he imaginado a las comunidades autónomas convertidas en equipos de fútbol y he visto a Andalucía quedando siempre en puestos de descenso, cada liga, cada año, siempre la  última. 30 años con el mismo entrenador y siempre la última. Tiene buenos jugadores, hay materia prima,  pero siempre quedamos los últimos. Ayer se reunió la junta directiva del club y ha  ratificado al entrenador en su puesto. Lo que no se ha hecho en 30 años  para mejorar o no se quiere o no se sabe hacer.  4 años más siendo los últimos.

Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Tal vez no siempre sea así, pero lo cierto es que los andaluces tenemos lo que nos merecemos.


El viejo farero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé tú, pero yo, desde luego, no me merezco esto... Eso sí, por primera vez en mi vida, siento vergüenza de ser andaluza... Besos. Maite.

El viejo farero dijo...

Posiblemente ni tú ni yo nos lo merezcamos, igual que no se lo merecen miles de andaluces, pero la democracia es así. Lástima que no se pueda hace como con los jurados populares y repetir el juicio porque la sentencia ha sido a todas luces injusta.

Un beso para ti.