17 de abril de 2012

Carta abierta al rey.

Majestad:

En mi modesta opinión en este país sobran algunas palabras que vienen de usted. Sobra ese "¿Por qué no te callas?" a un presidente extranjero dicho, no porque él hablase más de la cuenta, sino porque usted estaba alterado porque su hija estaba a punto de separarse.

Sobran sus palabras del discurso de Navidad cuando decía que "necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos. Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar."

Sobran sus palabras cuando dice "perder el sueño por el problema del paro entre la juventud."

Sobran sus palabras echando flores a la Seguridad Social.

A usted, Majestad, no le quitan el sueño los problemas de los españoles. No  se desvela porque seamos cinco millones de parados, ni porque miles de familias están perdiendo su casa, ni porque la juventud no encuentre una salida.

Su manera de preocuparse por este país, por el país que  mantiene con sus impuestos  a usted y a su familia, es muy particular. Irse a África a cazar elefantes, a mi modesto entender, no es preocuparse por los parados, ni por la juventud, ni por las familias. Tampoco es demostrar esa ejemplaridad o ese comportamiento ejemplar al que hacía referencia en su discurso, porque su comportamiento, Majestad, solamente demuestra que usted no forma parte de esta España de ruina y miseria. Usted es el rey, el único cargo que queda en España impuesto por un dictador.

Es mi deseo que su cadera se restablezca pronto y que usted pueda seguir con sus quehaceres habituales: que siga dando discursos en los que censure los comportamientos poco éticos de quienes ostentan cargos públicos y que pueda volver a África con algún empresario que mantenga su nombre en el anonimato, porque esas son las cosas que nos enseñan a los españolitos quién y cómo es nuestro rey. También deseo que los médicos de esa clínica tengan el detalle de mandarle un relajante para las noches, para que, a pesar de los problemas del paro juvenil usted pueda dormir. Y por último deseo que cada vez que ponga estas dos distancias, una en kilómetros y otra en modo de vida, entre usted y  sus súbditos, se rompa algo, no porque quiera que sufra, Dios me libre, sino porque me temo que es el único modo que tenemos los españoles de saber donde está nuestro rey.


El viejo farero.

4 comentarios:

La Abuela dijo...

hay farero amigo,totalmente de acuerdo con usted ,hace días que entraba por estos faros ,mas hoy le apoyo en su comentario.
Un abrazo

Anónimo dijo...

A veces hay textos que reflejan la propia opinión, eso me ocurre con esta carta, podría firmarla como escrita por mi misma;hoy escuché sus disculpas, no sé si sinceras, o sugeridas, o aconsejadas, o dictadas por quienes le asesoran, ellos dan en el clavo diciendo que diga lo que debe decir.

Un abrazo

María José

Anónimo dijo...

Todos no somos iguales ante la ley.Hace unos dias lei, que un señor lleva esperando una prótesis de cadera 10 meses, otros la tienen al instante. Claro, está tan "preocupado " por sus subditos que tiene que trabajar por todos nosotros a la mayor brevedad. Otra mala persona y mal profesional que nos engaña y se aprovecha de estos españolitos de a pie. Buena carta, mejor blog y gran persona farero. Gracias por compartir toda tu riqueza con nosotros. Me haría faro para ofrecerte un hogar y pudieras refugiarte en mi.

Miguel Ángel G. Yanes dijo...

Aquel día sentí vergüenza ajena por el exabrupto del rey hacia Hugo Chávez que, a fin de cuentas (nos guste o no)es el legítimo representante de un pueblo soberano, y como tal, merecedor de todos los respetos.

En cuanto a la maltrecha cadera real, te invito a visitar el blog de Ciudadano Plof, en el que, con fecha 14/04/12, trata el asunto con la suficiente ironía como para arrancar una sonrisa.

Que conste que me solidarizo totalmente contigo, en tus razonamientos y en tus deseos, hacía ese vestigio desfasado y caduco del "Ancien Régime"