8 de julio de 2012

Ayudar a Gonzalo.


Gonzalo no es un personaje más en estas historias del farero, ni vive en ese pequeño pueblo que no tiene nombre y que se asoma a un mar que no viene en los mapas. Él no conoce a Miguelito ni ha subido nunca a la linterna de un faro… ni sueña con ser farero.

Gonzalo vive en Utrera, un bonito pueblo de Sevilla que está a veintitantos kilómetros de la capital. Y es que Gonzalo es un niño real, un crío de carne y hueso que a sus 8 años disfrutaba jugando al fútbol y al que todos sus amigos quieren una inmensidad, porque este crío no tiene compañeros de clase, ni de colegio: él es tan bueno que solamente tiene amigos.

Un mal día la meningitis anidó en su cuerpo, después no sé si fue un fallo humano, una dejadez, el reducir gastos en el hospital eliminando pruebas… pero las consecuencias fueron las peores: El cerebro de Gonzalo ha quedado tremendamente dañado porque lo mandaron a casa sin comprobar que todo estaba bien y, cuando regresaron con él al hospital ya era tarde. Ahora este crío está ausente del mundo.

Si Gonzalo tiene un tesoro éste tiene nombre de mujer: María José, su madre. Luchadora incansable eternamente a su lado. Duerme (cuando duerme, a ratos y con los oídos en alerta) junto a su hijo y ella se encarga de todo, de todo lo que está en su mano, pero la madre de Gonzalo no es Dios y, económicamente,  las circunstancias en su casa no son buenas. 

El pequeño necesita rehabilitación, fisioterapia, un logopeda que lo enseñe de nuevo a algo tan básico y elemental como es tragar saliva… la inmovilidad de Gonzalo es total y cada vez que ha de acudir a una de estas sesiones o al médico la madre tiene que llevarlo en su carrito. Os aseguro que atravesar un pueblo de punta a punta en Sevilla en esta época del año a la hora que sea, empujando un carrito con un chaval de 8 años es un calvario, para él y para la madre, además todo esto cuesta dinero, un dinero que la familia no tiene y que los amigos y vecinos están poniendo en la medida que pueden; son malos tiempos en todas partes. La gente de Utrera está dando un ejemplo de solidaridad y de humanidad, Canal Sur le dedicó casi una hora a entrevistar a la madre en un programa dedicado a ayudar a quien lo necesita pero esta ayuda va a ser necesaria durante mucho tiempo,  y hace falta que se impliquen más personas. 

Conozco personalmente al crío y a su familia y quisiera pediros una ayuda para ellos, por dos motivos: uno es que lo necesitan, el otro que se lo merecen: Gonzalo es un niño de 8 años al que cortaron las alas y entre todos podemos (y debemos) echar una mano para que vuelva a volar.

Evidentemente nadie está obligado a nada, pero a mí me gustaría que quien pueda colabore en la medida de lo posible. Quien lo desee pueda ingresar su ayuda en esta cuenta:

Entidad: Caja Rural, Utrera.
Titular: Gonzalo Bruque Álvarez.
C.C.C.  3020  0001  52  2032372613

A los blogs amigos os pido que dejéis, si lo consideráis oportuno,  esta entrada a ver si entre todos ayudamos un poquito a Gonzalo. A todos mil gracias por haber leído hasta aquí y a quienes colaboréis un millón de gracias más.

3 comentarios:

Paqui dijo...

Es un gesto hermosísimo de tu parte.Un abrazo para los dos.

El viejo farero dijo...

Esto es lo de menos Paqui, lo importante es cuando la gente se quita de cualquier cosa y dedica ese dinero a temas como este. Ya ves, tú también pones tu granito de arena, seguro que entre todos ayudamos.

Un beso.

Anónimo dijo...

Gracias por este artículo. Hablas de mi niño,que casi era un hombrecito y se ha convertido en bebe. Vuelvo a solidarizarme con Miguel Hernández cuando escribía :"Y por doler me duele hasta el aliento". Intento distraerme pero es inútil. Ver durante casi tres cursos a un crio, trabajador, voluntarioso,futbolero y con tantas ganas de vivir, de un día para otro, tan distinto... parte el alma de tal manera que no se puede describir. Sólo queria dar las gracias a todas aquellas personas que han colaborado en sus tratamientos. No os quepa duda de que su madre y él se lo merecen.


Su otra madre que lo fué todos los días de 9 a 14 horas.