12 de agosto de 2012

A mi madre.

Yo, que en este blog he escrito de mil cosas nunca escribí de ti, nunca conté  nada sobre ti... hasta que te marchaste. Hoy podría hablar de Marilyn Monroe, de sus 50 años de ausencia, o de unos jornaleros que entraron a un supermercado y se llevaron sin pagar comida para gente que no tiene para comer, pero hoy algo dentro de mí me pide escribirte. Ya ves, no hace falta que sea una fecha concreta, que se cumpla un aniversario, que sea un cumpleaños... 

Aquella mañana de octubre, cuando te apagabas como una vela, lloré. Hacía mucho tiempo que no lloraba, hacía mucho tiempo que la vida no me golpeaba tan fuerte, que no me sentía tan niño, tan solo, tan desamparado. Tú estabas dormida, los medicamentos te tenían ausente del mundo y no te enteraste que te morías. Yo sí. Una maquinita que marcaba tu pulso y el aire que entraba a tus pulmones me decía que te ibas, que me quedaba huérfano. Tomé tu mano y la sentí fría, la froté, te dije mil cosas, pero tú ya no eras tú. ¡Cuántas cosas tenía que haberte dicho antes de aquella triste mañana! 

Una tarde, unos días después de que tu te hubieses marchado pensé que tenía que llamarte porque ya hacía muchos días que no sabía de ti, que no hablaba contigo. ¡Dios! llegué a coger el teléfono y cuando marqué el primer número la realidad me golpeó de repente, sin previo aviso: hacía una semana que habías muerto.

Hoy  me arrepiento de todas esas noches que te hice pasar en vela porque yo andaba en la calle con los amigos y no te avisaba de que llegaría tarde. De todas aquellas comidas que hacías con todo el cariño del mundo y que no me comía porque eran verduras, o guisos. Me arrepiento de no haberte llamado más veces, de no haberte dado más besos y, sobre todo, me arrepiento de no haberte dicho más veces que te quería.

Hoy te echo de menos, me pasa muchas veces, más de las que puedas imaginar, pero esta noche además de extrañarte mis hijos en la calle hacen que te entienda como nunca lo había hecho: El miedo a que les pase algo, las horas en el reloj, la puerta en la que no suena la llave que llevan...  Hoy se cruzan ideas y sentimientos en mi cabeza y en mi corazón porque soy padre, porque sin ti  mamá, me siento un poco perdido, un poco solo...  huérfano.




14 comentarios:

La Abuela dijo...

Farero amigo ,al leerte no pude reprimir unas lagrimas ,no lloro por mi madre ,gracias al destino todavía esta con nosotros .
Lloro por mi hermana pequeña ,mi padre y tantos y tantos que se fueron ..tienes toda la razón al describir como con el paso del tiempo comprendes sus razones..
Un abrazo desde este lugar de la mancha

Maruja dijo...

Al leer tu relato me he sentido identificada con el y me ha emocionado.
Feliz domingo.

Anónimo dijo...

La muerte de alguien a quien se quiere es de las peores cosas que se pueden sentir en la vida, la lección aprendida a "tortazos", la más dura; siempre vamos a encontrar errores cometidos porque aunque ellos no existiesen, buscaríamos alguna culpabilidad. Es esta vida "trampa".

Un abrazo desde Cáceres

Huelquén dijo...

Doloroso relato, me has hecho recordar lo mucho que echo de menos a mi madre.. Hay heridas que tardan en cerrarse, farero, y se abren cuando menos lo esperas.

Patty dijo...

Cuan sentidas han sido tus palabras el día de hoy Farero, con sinceridad debo decirte que me he emocionado mucho y has transmitido el amor hacia la persona que te dio la vida..

Un abrazo enorme con mucho cariño para ti :*

El viejo farero dijo...

Esta vez me vais a permitir que mi respuesta sea "solamente" un fuerte abrazo a cada uno de vosotros. Muchas gracias por vuestras palabras.

Galerna dijo...

Conozco ese dolor que te deja sin palabras,por eso no he comentado nada a este último relato tuyo.Un beso.

Miguel Ángel G. Yanes dijo...

Tu narración es enternecedora; puso el vello de mis brazos en punta y ha nublado estos ojos que, cansados, pugnaron un buen rato, con las salobres gotas del mar de la nostalgia.
Tengo yo también ese agudo dolor que no remite: una dura espina de luz que te atraviesa, y aunque más antiguo (la perdí cuando apenas contaba 13 años)sigue lacerándome el alma, como aquel día lejano en que besé la helada curva de su frente, y supe, de golpe, que ya no estaba allí. Y entendí aquella extraña frase de "la ley de la vida" en la sapiente boca de los viejos.
No obstante, amigo, has tenido la suerte, y la dicha, de disfrutar de ella durante muchos años: imágenes, anécdotas, recuerdos, caricias... que, como un tesoro (que lo es) guardarás para siempre en la urdimbre de tu corazón.
Reconozco que, sanamente, te envidiaré por ello.
Un fuerte abrazo... amigo.

bur dijo...

Gracias farero <3

El viejo farero dijo...

Un fuerte y sincero abrazo para cada uno de vosotros. Gracias.

Anónimo dijo...

farero,hoy hace dos años que mi madre se apago, y por algún motivo no puedo dormir, e intentado hablar de ella en mis escritos muchas veces, pero nada sale,y la echo tanto de menos, como la echaba de mas, algunas veces.
mas que nunca la entiendo ahora y con el paso del tiempo se que la entenderé mas, lastima que siempre sea tarde.
gracias
kacy

El viejo farero dijo...

Es triste que muchas cosas lleguen tarde en esta vida. No podemos hacer nada por los que marcharon, pero sí intentar entender y estar al lado de los que tenemos con nosotros.

Espero que pronto pase esa angustia de querer y no poder decir.

Un abrazo desde el Sur.

Anónimo dijo...

Sabes que te admiro muchísimo, Viejofarero.
Sobran las palabras cuando se lee un texto tan sentido como le has escrito a tu madre. Me siento muy afortunada de conocer a través de tus palabras, la sensibilidad en toda su esencia.
Un abrazo y haznos el favor de seguir compartiendo con todos lo que sientes.
Clarisa.

El viejo farero dijo...

Perdona Clarisa por mi tardanza en todo, estos días ando más liado de la cuenta entre unas cosas y otras.

Gracias por tus palabras. Hay temas que solamente pueden tratarse con cariño, como escribir sobre la madre.

Un beso, y vuelve por el faro cuando quieras.