17 de febrero de 2017

Regreso.

Casi seis meses, un suspiro en la vida, una eternidad en el corazón.
Casi seis meses sin entrar a esta habitación donde, en otros tiempos, pasaba buena parte de la noche en vela, utilizando la vieja máquina de escribir para convertir en palabras ideas y sentimientos, mirando por la ventana el reflejo de la luna llena sobre el mar, oyendo el romper de las olas contra las rocas del acantilado... rozando con la yema de los dedos, como si lo estuviese dibujando, el contorno de un faro que, un día, me regaló María. 
Hoy he vuelto a entrar. Todo sigue igual que aquella noche de finales de septiembre cuando cerré la ventana y la puerta y condené a la pobre habitación a un olvido temporal. Solamente el polvo ha entrado desde entonces y ha ido dejando una fina capa sobre la mesa, sobre el ventilador, sobre la vieja máquina de escribir... como si le fuese poniendo cada noche una fina y transparente sábana a todo.
Hoy en la habitación he hecho un pequeño zafarrancho, como aquel que hace años tuve que hacer en mi corazón. Todo a vuelto, como vuelve la marea alta a besar la playa, como vuelve la luna nueva a ser luna llena, como vuelven las golondrinas en primavera...
Si tú has vuelto al faro sabes que aquí tienes las puertas abiertas para que lo recorras, leyendo, viendo fotografías... si vienes por primera vez tienes mi más sincera  bienvenida.