23 de abril de 2009

El mar guardián.

Me he asomado a lo más alto del faro y he mirado el mar. En los acantilados hay un grupo de personas haciendo lo mismo. Hoy, el viento de levante lo ha enfurecido y las olas se han vuelto locas y parece que intentan un suicidio eterno estrellándose una y otra vez contra las rocas.

Mañana, si el tiempo sigue igual, vendrá la gente de la ciudad a ver el mar embravecido, a verlo saltar por encima del espigón y a asomarse a los acantilados a ver como se rompen las olas. Sacarán sus cámaras y querrán llevárselo encerrado en ellas para después mostrar a sus amigos la fuerza de la mar, lo valientes que han sido arrimándose al borde del abismo, lo gracioso que quedó el padre cuando la ola fue más rápida que él y lo empapó de agua fría y salada.

Ahora, de noche, en la soledad del faro, las noticias hablan de un grupo de hombres que han aparecido ahogados en una playa no muy lejana junto a una barca que no estaba hecha para atravesar este mar. Quisieron cruzar una línea azul y estrecha que separa su tierra pobre de esta supuesta tierra rica, quisieron cruzarla y tener un trabajo, pero el mar ayer hizo de vigilante, de centinela, de protector infalible de la frontera.

Duermen su sueño eterno en la playa de la tierra rica. La ironía de la vida ha hecho que los traiga el mismo mar que no los dejó llegar, el mismo mar bravío, hermoso, atractivo que esta tarde mirábamos extasiados desde los acantilados, desde el faro…

El viejo farero.

2 comentarios:

Miriam Casanova Barea dijo...

Inquietante... viejo farero... sigo su blog...

El viejo farero dijo...

Gracias por su visita y por seguir este blog, aunque he de decir que juega con ventaja, en este no se necesita invitación para leer.

Un saludo.