23 de abril de 2009

Regálame tu silencio.

He soñado esta noche que me llamabas, que otra vez aparecía tu nombre, ese que jamás borré, en la pantalla de mi móvil. He soñado que me saludabas, que me contabas cómo te iba la vida, que te interesabas por cómo me iba a mí…

Ahora, otra vez de noche, rodeado de esta casi eterna soledad, he deseado que parte del sueño se hiciese realidad, y sin que tú lo sepas te he pedido que me llames.

Llámame y no me digas nada, guarda silencio cuando te diga ese “¿siii?” con el que respondo siempre. No saludes, no digas mi nombre. Calla, como yo callaba algunas veces porque me daba miedo decirte lo que quería decirte, guarda silencio y deja que sea él quien me hable.

Llámame y no digas nada, déjame imaginar tu voz una vez más, deja que oiga tu respiración y que recuerde cuando mi cuerpo era tu sábana y te cubría, y te daba calor, y la sentía tan cerca de mí que la confundía con la mía.

Llámame, pero no rías, deja que mi mente dibuje una vez más tu risa, no digas nada, deja que mi corazón imagine las palabras que está loco por oír y que hace tanto tiempo que no me dices. Tú llámame y guarda silencio, y deja que yo solamente diga tu nombre, y que me quede también callado. Y después, cuando tu llamada de silencio termine déjame tener la ilusión de que has llamado para decirme que me amas.

Llámame y regálame tu silencio, el sueño de creer que sigo siendo quien fui.

El viejo farero.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola mi entrañable y estimado viejo farero, espero que seas feliz en la compañia del mar y las gabiotas, salud amor y mucha delicidad para ti, un abrazo.

Alcrisgod