23 de abril de 2009

El pez que quiso ser gaviota.

Dicen que fue una noche de luna llena cuando, atraído por su blanco resplandor, se acercó a la superficie. Que le atrajo la luz de la luna y quiso verla mejor, y rozó levemente la fina línea donde el mar deja de ser mar y se convierte en aire, donde sigue oliendo a sal, pero ya no es la mar.

Dicen que asomó su pequeña boca y sacó del agua sus grandes ojos redondos como la luna, y la miró. Aleteó haciendo un equilibrio hasta entonces imposible. Le faltó el agua para vivir y volvió a sumergirse buscando bosques de algas y corales.

Dicen que pasó la madrugada nervioso y el día impaciente, y que al atardecer siguiente no pudo esperar más y volvió a sacar su cabeza del agua para ver la luna, pero encontró un sol rojo que besaba el horizonte, que se sumergía lentamente en él, que parecía un amante dulce y tierno de la mar. Saltó para verlo mejor y nadó buscando al sol bajo las aguas.

Dicen que no descansaba, que subía una y otra vez a la superficie, que salía e intentaba respirar el aire que respiran las gaviotas, y que las perseguía como si fuese una más de la bandada que volaba a ras de agua.

Dicen que quiso ser como ellas, que se escapó del mar, dicen que quiso volar… pero se quedó dormido, sin agua donde vivir, rodeado de un aire que lo mataba. Dicen que lo vieron muerto, flotando sobre las aguas, porque era un pez, y los peces no vuelan.

Yo sé que salió de su mundo, que vio la luna como no la había visto ningún pez, que vio la puesta de sol y voló con las gaviotas. Yo sé que vio las cubiertas de los barcos y las olas desde el cielo, y que se posó en la barandilla del faro. Dicen que flotaba sobre las aguas, yo sé que se quedó dormido, cansado, y que se acurrucó sobre una ola para recobrar fuerzas.

Dicen que era un pez y que los peces no vuelan. Yo se que era un corazón que se enamoró, que fue libre, que voló, que rompió las normas y se saltó los límites… Dicen que era un pez y que los peces no vuelan, yo sé que fue capaz de hacerlo… Dicen que el mar reclamó su cuerpo y se lo llevó a su fondo… Yo sé que vive en el faro, y algunas noches, como esta, me lleva lejos, y volamos... Dicen que los peces y los hombres no vuelan...

El viejo farero.


2 comentarios:

Llael Dominguez dijo...

Ciertamente dicen que los peces no vuelan,
Pero la gente dice muchas cosas que no son ciertas :)

Llael Dominguez dijo...

Ciertamente, dicen que los peces no vuelan
Y dicen muchas cosas mas que como esta, no son ciertas :)