14 de julio de 2012

Faro de Trafalgar: 150 años de servicio.


Siglo y medio guiando a los hombres de la mar, 150 años en servicio. Cerca de 55.000 noches poniendo su luz al servicio de los demás. Es el faro de Trafalgar y mañana  15 de julio se celebra el 150 aniversario de su puesta en marcha.
Al salir del aparcamiento donde he dejado el coche un hombre charla con otros que están retirando arena de la carretera. Me voy para arriba –dice- que tengo visita dentro de un rato. Es el farero con el que he quedado dentro de unos minutos. Lo saludo, me presento y subimos en el coche que la Autoridad Portuaria de Cádiz le pone a su servicio.
Visto desde cerca el faro de Trafalgar se asemeja a un proyectil gigante en posición vertical esperando ser lanzado a los cielos. La puerta de la calle da a una entradita y a continuación a una sala de grandes proporciones que tiene cierto aire de patio techado. A ella 
dan las distintas dependencias de la casa y sobre una de las paredes hay un viejo teléfono, de aquellos que tenían un disco con los números y unos pequeños orificios donde se metía el dedo y se hacía girar hasta un tope. Al fondo de esta sala se ve el comienzo de la torre y la puerta por la que se accede. La escalera es estrecha, de obra, y mientras sube va girando en el sentido de las agujas del reloj sobre un hueco cerrado por el que desciende el antiguo mecanismo de relojería que hacía girar la óptica.
 La escalera termina en la cámara de servicio, amplia y bien iluminada, y desde aquí una pequeña escalera metálica nos lleva a la linterna. La altura a la que hemos subido es aproximadamente la de un edificio de 11 plantas pero el esfuerzo merece la pena. Independientemente de que te interese la base de la óptica, verla por dentro, ver el sistema de giro o las lámparas las vistas desde el balcón son impresionantes: El camino de casi un kilómetro que me ha traído al faro, la playa de la Marisucia y la luz del sol reflejándose en ella, el mar, los restos de la antigua torre almenara, la inmensa playa de Zahora…  y todo  desde un punto de vista único. En el exterior de la linterna las cámaras que un día instalaron con dinero procedente de la Unión Europea para observar los cambios en esta última playa y que ahí se quedaron, como un muerto que se quedó con los ojos abiertos mirando y sin ver.
El faro se encuentra en el cabo que le da nombre, en un tómbolo declarado monumento natural  en 2.001 y perteneciente al término municipal de Barbate, en la provincia de Cádiz. Frente a él, en octubre de 1.805 se desarrolló la famosa Batalla de Trafalgar que enfrentó a la escuadra franco-española del almirante Villeneuve y a la inglesa comandada por Nelson y en la que más de 70 galeones terminaron en el fondo del mar entre el Cabo y Cádiz. 
Mucho antes, en tiempos de la dominación romana existía en el lugar un templo consagrado a la diosa Juno, hija de Saturno y hermana y esposa de Júpiter, que incluía un altar para sacrificios en su honor. Siglos después, en el IX, los musulmanes construyeron una torre vigía cuyos restos aun permanecen junto al faro y que durante muchísimos años fue el punto de referencia para identificar el Cabo. Frente a él  se encuentran los bajos de la Aceitera  que obliga a los barcos de gran tonelaje a doblar el Cabo a una distancia mínima de 8 kilómetros y a los pesqueros de Barbate a ceñirse a menos de 100 metros de la costa, de ahí la expresión: “Cabo de Trafalgar, todo a tierra o todo a mar”.

En 1.847 se propuso la instalación de un faro de 2º orden sobre la antigua torre vigía con características de eclipse de 30 en 30 segundos, pero no sería hasta 1.856 cuando comienzan los estudios para construir el faro y 2 años más tarde se aprueba el proyecto. El encargado de llevarlo a cabo es el ingeniero Eduardo Saavedra con quien colaboraron 3 alumnos de la Escuela de Caminos: Rafael Navarro, Antonio de Palacios y Manuel García. Algo quedó de aquel primer proyecto y para la construcción del faro se utilizó parte de los materiales de la torre almenara que había sido derribada casi en su totalidad en 1.860.
El 15 de julio de 1.862 se enciende por primera vez utilizando una lámpara de aceite de oliva y más tarde de petróleo, su alcance era de 19 millas.  Unos años más tarde  un sistema de incandescencia por vapor aumentó su alcance hasta las 31 millas.  La torre tuvo en principio forma troncocónica con una altura de 29,5 metros, sobre ella una cornisa de 0,80 metros daba paso a una parte cilíndrica cuya altura es de 1,85 encima de la cual descansa la linterna lo que daba al faro una altura total de 34 metros situando su plano focal a  51 metros. El diámetro exterior de la torre era de 5,70 en su base y 4,70 bajo la cornisa. La casa para los fareros es de planta rectangular y medía 18x17 metros teniendo acceso directo desde el fondo de la misma al interior de la torre.
A principio de los años 20 del siglo pasado se decide ampliar el alcance del faro y en 1.926 se instala una óptica de la firma BBT de 900 mm. de distancia focal hecha en bronce y vidrio.  El tremendo peso de la nueva óptica unido a los fuertes vientos de la zona puso en peligro la estabilidad de la torre por lo que hubo que reforzarla con una envoltura de 50 centímetros de grosor, de fábrica de ladrillo y un enlucido de mortero hidráulico de 3 centímetros según un proyecto de Julio Mururúa.
En 1.929 Carlos Iturrate realiza un nuevo proyecto de refuerzo colocando unos contrafuertes en forma de nervios verticales que convergen en arcos apuntados, lo que le da su aspecto tan característico y diferenciador del resto de faros españoles.
Cuando se instaló esta maquinaria en 1.926 giraba gracias a un sistema de relojería impulsado por una pesa cuyo recorrido iba desde la linterna hasta la base del faro. Para volver a subirla había que darle cuerda a mano cada 5 horas (el tiempo que tardaba en caer). Posteriormente se automatizó con un motor eléctrico que se encargaba de darle cuerda al mecanismo cuando la pesa llegaba al final de su recorrido. Hoy en día la óptica gira gracias a un motor eléctrico y lo hace sobre flotador de mercurio. En el interior de la óptica hay 2 bombillas halógenas con una potencia de  1.000 cada una,  de la marca General Electric, una de ellas, la que está en funcionamiento,  en posición vertical y la otra de reserva un poco inclinada. Las dos lámparas están montadas sobre un sistema que en caso de fallo de la primera aquel gira y coloca la lámpara de reserva en posición vertical activando su encendido.
El alcance actual del faro de Trafalgar es de 22 millas y sus  características nocturnas  son dos destellos más uno cada 15 segundos.
Para llegar al faro existe una carretera pero unos 800 metros antes hay una barrera que impide el paso a los vehículos ajenos al servicio. Lo ideal es dejar el coche en los aparcamientos de los últimos bares que existen, no tiene pérdida, y desde ahí echar el paseo. A nuestra izquierda dejaremos primero las dunas de arena que el levante mueve continuamente y que con frecuencia cubren la carretera, poco más adelante la playa de la Marisucia, llamada así por la gran cantidad de algas que la marea y los temporales arrastran hasta ella. Después una  leve subida nos deja a los pies del faro desde donde parte un sendero hecho con  listones de madera que baja a la playa y después de rodear el edificio nos lleva a los restos de la antigua torre  y que en determinados puntos posee miradores.

No puedo terminar esta entrada sin agradecer a la Autoridad Portuaria de Cádiz el haberme permitido acceder al faro. También mi agradecimiento más sincero al farero de Trafalgar, otro hombre que no quiere popularidad, por haberme enseñado el faro y la linterna por dentro, por haberme dejado ver el mar desde donde lo ven ellos y por dejar que me sienta farero por unos minutos.









El viejo farero.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Feliz cumpleaños, farero, pues uno de tus "hijos" mañana hará historia. Podría haber sido un día sin más, pero te tenemos a ti, patrón de los faros para recordarnoslo.

Inmensamente agradecida.

Patty dijo...

Que emocionante paseo wow!!!!!! y lo has contado de tal manera que yo misma estaba ahí presente jajajaja... que lindo de verdad Farero... un excelente post que me ha emocionado mucho...

Un abrazo :**

El viejo farero dijo...

Muchas gracias anónimo. La verdad es que es una pena que cosas así pasen desapercibidas y que nadie sepa que algo tan importante como que un faro cumple 150 años prestando su ayuda a la gente de la mar.

Un beso.


Pues Patty, imagínate lo que es que un farero te abra las puertas del faro y no solamente te deje subir, verlo y hacer cuantas fotos quieras, sino que además te explique y te cuente cosas del faro. Todo un deleite.

Un abrazo desde mi faro.

La Abuela dijo...

Amigo mio echaba de menos tus faros ,lo narras con tanto y tanto lujo de detalles que resulta maravilloso leerte de nuevo.

en cuanto a las políticas si que se ve quien es una señora y .... "otra cosa".

Un placer grande volver por tus faros

El viejo farero dijo...

Es una alegría volver a verte por el faro. Respecto a lo de las señoras pues... ya ves, cada una demuestra con sus actos lo que es.

Un abrazo desde el Sur.

manolo dijo...

mi padre era farero estuvimos 6 meses en el faro y era lo mejor que me ha pasado en la vida, recuerdos inolvidables, me encantaría poder verlo otra vez por dentro, recuerdo que en el centro había un péndulo que bajaba muy despacio y le ponían una silla para no tocar la chapa que había debajo. es precioso. un abrazo

El viejo farero dijo...

Manolo: No me extraña que aquel tiempo fuese inolvidable. hace un año, visitando el faro de Sabinal, el farero me contaba que siendo un crío su abuelo era el farero. Él simpre quiso serlo porque quería seguir viviendo en aquel faro.

En nuestra asociación tenemos fareros en activo, uno retirado, una hija y una nieta de fareros. Yo creo que sería un buen lugar de encuentro de gente que en mayor o menor medida ha vivido en un faro.

Un saludo, y vuelve cuando quieras: estás en tu casa.

Juan Jesús dijo...

Hola somos un grupo de 5 personas enamoradas del entorno de la costa gaditana. Me gustaría preguntarte como pudiste subir a el faro, a que telefónos llamar, con quien contactar para el permiso, hay que ir a la autoridad portuaria de Cádiz o hay que llamar al ayuntamiento de Barbate??. Muchas gracias.

El viejo farero dijo...

El procedimiento es pedir autorización a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz. Posiblemente si te la conceden será para un día laborable (de lunes a viernes). Sería un escrito dirgido al Presidente de la Autoridad.

Si tienes alguna duda ponte en contacto conmigo a través del correo de la Asociación de Amigos de los Faros de Andalucía:

farosdeandalucia@hotmail.es

Un saludo, y suerte.

Juan Jesús dijo...

Muchísimas gracias. Un saludo.

javier dijo...

Farero... que bonito nombre!la verdad es que me he quedado gratamente sorprendida y, a la vez apenada por no conocer hasta ahora toda esta maravilla que nos has puesto tan bien descrita. He pasado un rato estupendo descubriendo esta preciosidad, gracias también por las fotos tan bonitas; desde luego es una suerte y un lujo poder ver desde las alturas tanta belleza como contemplar a cada momento ese mar gaditano tan imponente con sus playas de arena fina. Sabes? siempre me ha llamado la atención ver películas donde salen estos faros porque son misteriosos, te despierta la curiosidad no sé, es algo muy especial pero, es ahora cuando me al ver las fotos me he dicho ¡como es posible que gustándome tanto no lo haya visto con mis propios ojos! gracias amigo ha sido un verdadero regalo e ilusión. Que tengáis todos vosotros todo el apoyo que os merecéis por enseñarnos algo tan impresionante y disfrutar a tope. Un saludo afectuoso, Mª Cristina y Javier.

El viejo farero dijo...

Cristina, Javier, muchas gracias por vuestras palabras. Los faros son un tesoro tan valioso como desconocido y, posiblemente, como tantas cosas, le demos su valor cuando ya sea tarde.

Os invito a visitar la página de nuestra asociación:

losfarosdeandalucia.blogspot.com.es

Un saludo.

javier dijo...

Muchas gracias a ti, por haber descubierto tu página; no, no creo que sea tarde para descubrir cosas pero si creo que es decisivo el entusiasmo para encontrarlas... El otro día nos estuvimos empapando de ella y nos pareció muy interesante. Nos quedamos gratamente sorprendidos con ese libro "En la soledad del faro" que debe ser apasionante, un saludo, Mª Cristina y Javier